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Opinión

La ciudad bajo ruedas (II)


 Por Alejandro Mege Valdebenito.

ALEJANDRO-MEGE

“Y eso pasa a nivel de lo que las autoridades llaman “participación ciudadana”, en lo que se supone se le consulta a la comunidad y finalmente los “expertos” hacen lo que determina el mercado.” Felipe Assadi. Arquitecto. (“Educación y ciudadanía. Desde mi ciudad.” 2018)


Bajo este mismo título e igual epígrafe se publicó, en noviembre de 2011, en este mismo diario una columna de opinión, que hacía referencia a los problemas derivados del aumento del parque automotriz, la falta de estacionamientos, la congestión vehicular y la molestia de la población que se moviliza a diario por la ciudad, misma situación que, pasado más de 10 años, se ha profundizado, con más ruedas sobre la ciudad, lo que se considera un signo de crecimiento y progreso. Y así lo aprecian delincuentes y narcotraficantes que han aumentado al mismo ritmo que el parque automotriz y los robos y asaltos son tan habituales que nos estamos acostumbrando a que ambas situaciones formen parte de la vida ciudadana por no contar, hasta ahora, con alternativas eficaces para mitigar el impacto de la circulación vial y eliminar la delincuencia y el narcotráfico.
La congestión del tránsito es un problema que afecta a la mayoría de las ciudades del mundo y que no resulta de fácil solución y así lo indican diferentes investigaciones. “La congestión de tránsito ha ido en aumento en gran parte del mundo, desarrollado o no, y todo indica que seguirá agravándose, constituyendo un peligro cierto que se cierne sobre la calidad de vida urbana. El explosivo aumento del parque automotriz y el indiscriminado deseo de usarlos, por razones de comodidad o estatus, especialmente en los países en desarrollo, ejercen una gran y creciente presión sobre la capacidad de las vías públicas existentes.” (Bull y Thomson. Revista de la CEPAL.)
Según datos oficiales, el censo de 2012 nos informó que la población de Los Ángeles era de 187.000 habitantes, alcanzando en el censo de 2017 a 202.331 habitantes (Al día de hoy debemos ser unos cuantos más); habiendo en el año 2011, 40.841 vehículos registrados, cifra que en el presente, alcanza a los 65.639 vehículos (según los permisos de circulación entregados). A esta cifra hay que agregar los vehículos de todo tipo que llegan a diario a la ciudad, lo que superaría los 85.000 vehículos circulando por la ciudad, saturando la congestión vehicular y la calidad de vida de sus habitantes que se mueven dificultosamente por sus calles con conductores que no respetan las normas del tránsito ni la señalética.
De ahí el buen intento y la importancia que tiene el llamado de las autoridades regionales y del alcalde de nuestra comuna, junto al resto de los alcaldes de la región, para la realización de la consulta donde cada ciudadano puede expresar su opinión con la experiencia que tiene sobre el transporte público y las medidas que estima sería posible adoptar para contribuir a mitigar el impacto que tiene a la población con serios problemas para movilizarse, estacionar sus vehículos y cumplir con sus obligaciones laborales y trámites de diferente tipo. Es de esperar que la participación de los ciudadanos sea amplia y que los resultados sirvan para tomar medidas concretas que tiendan a aliviar el problema y que la burocracia administrativa y la asignación, la correcta y oportuna administración de los recursos permitan dar respuesta a la opinión y preocupación mayoritaria de los ciudadanos (para que no sea solo un simulacro de participación) y que los expertos tomen en cuenta la experiencia de quienes, a diario, sufren las consecuencias de un tránsito vial desbordado. Lo peor sería que no se haga nada y la población tenga que soportar la creciente tiranía de más “ruedas sobre la ciudad”.
“El control de la congestión forma parte de la elaboración de una visión estratégica de largo plazo del desarrollo de la ciudad, que permita compatibilizar la movilidad, el crecimiento y la competitividad, tan necesarias, con la sostenibilidad de la urbe y su calidad de vida” y donde la participación responsable de la población contribuya con su comportamiento y cambio de hábitos de movilidad a mejorar la congestión en las vías de circulación y no a empeorarla.


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