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Medio ambiente y mujeres: ¿Una conexión natural?


 Por Nathalia Silva, gerenta técnica proyecto ReSimple-Gransic en conformación.nsic en conformación.

Nathalia Silva (1)

El involucramiento femenino en la construcción de soluciones que hagan frente a problemáticas ambientales que han impactado por décadas a nuestro planeta está tomando más protagonismo que nunca. Vemos cómo en nuestro país innovaciones en la industria del reciclaje son lideradas por mujeres, y por lo mismo, ad portas de la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al reciclaje (REP), se torna clave impulsar desde el sector público y privado nuevos emprendimientos que permitan activar el mercado de materiales, ya sea a través del reciclaje, reutilización o reducción total en la generación de residuos.
Avanzar hoy en esa dirección es oportuno, en momentos en que el empleo nacional empieza a recuperarse luego del duro golpe laboral que significó la pandemia, sobre todo, para miles de trabajadoras mujeres. Sin más, en medio de la crisis sanitaria Chile destacaba tristemente con la tercera tasa de desempleo femenino más alta de la OCDE (11,81%), sólo superada por Grecia (20,5%) y España (18,4%). Mientras, la tasa de participación femenina en la fuerza laboral llegaba al 44,9%, lejos del 58% que anotaba nuestro país a inicios de 2020, de acuerdo con datos de Women in Work consignados en una publicación de la multinacional PwC.
De hecho, la búsqueda de trabajo de muchas mujeres se vio acotada o nula, registrándose como “inactivas” en las encuestas de empleo, pese a que ejercieron trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, el mismo cuyo valor llegó a 26% del PIB durante 2020, aumentando del 21% que se estimaba previamente, según cifras del Banco Central de Chile.
En ese orden, la posibilidad de que las mujeres se reintegren al mundo laboral formal continúa siendo compleja. Frente a este escenario, es que el emprendimiento aparece como una de las alternativas laborales más preferidas por el género femenino post pandemia, tal como revela un estudio desarrollado por CADEM.
Y es aquí donde la economía circular nos ofrece un tremendo espacio para la creatividad, la innovación y el surgimiento de grandes ideas que generen un cambio profundo en la forma cómo cuidamos nuestro entorno y nuestro planeta. En esa línea, destaco emprendimientos como Vida Sustentable Chile, que, educando desde la acción y el ejemplo, busca incentivar la reducción de residuos.
En la valorización de envases y embalajes podemos encontrar a Convictus Chile y sus lámparas, ampolletas y muebles creados con material de vertederos, así también, Idea tec, que produce pinturas a partir de PVC, o Everwood que transforma distintos tipos de plástico como polipropileno y polietileno de baja y alta densidad en madera durable por décadas, sin tener que talar árboles. Se suman Joya plástica con sus colecciones de plástico reutilizado y Biorigen, emprendimiento de productos de higiene bucal que son contenidos en envases de vidrio, libres de packaging desechable.
Ya en 1995, la mujer y el medio ambiente eran una de las 12 esferas de especial preocupación identificadas en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing adoptada por las y los líderes mundiales en el marco de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y, hoy, casi 20 años después, vemos cómo las mujeres están realizando grandes progresos y los gobiernos recurren cada vez más a su experiencia y liderazgo cuando deben adoptar decisiones importantes relativas al medio ambiente.
Aún así, queda mucho por hacer a la hora de apoyar el papel de la mujer en la toma de decisiones y la garantía de un futuro mejor para todas y todos. Como país, debemos seguir situándolas a la vanguardia del desarrollo sostenible y en los esfuerzos de la lucha contra los efectos del cambio climático, asumiendo un rol activo que permita el cumplimiento de las metas de la Ley REP.

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