lee nuestra edición impresa

Opinión

Agricultura orgánica frente al cambio climático


 Por Dra. Ursula A. Vavrik (*)

URSULA vavrik

En octubre del año pasado se publicó la nueva Estrategia Climática al Largo Plazo que representa un marco extenso para enfrentar el cambio climático en Chile, describiendo los retos y actividades al nivel nacional, regional y comunal. Muchas metas todavía requieren acciones más detalladas en los próximos años en todos los niveles, entre ellas la aplicación de la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales 2017-2025, que realza el valor de los 35 hotspots de biodiversidad de Chile y la necesidad de proteger, restaurar y conservar las 3.892 especies vegetales, la mitad de ellas endémicas.

El avance del cambio climático ya representa una situación más que preocupante para la humanidad: siete de nueve límites del planeta son traspasados, tales como la biodiversidad, los ciclos de nitrato y fósforo, los océanos o ciclos de agua, por ejemplo. Eso significa que no solamente la política del cambio climático es urgente, sino que también son cruciales las de biodiversidad o del manejo de los océanos, de los bosques o de la agricultura.

En respuesta, la Unión Europea en su Plan Verde Europeo de 2019 aspira a lograr 25% de agricultura orgánica hasta 2030 (hoy en día la UE tiene 8%), porque este método agrícola tiene un rol clave y contribuye a varios retos ambientales que implicarían mejoras sustanciales frente a la agricultura convencional (cambio climático, biodiversidad, suelos, ciclos nitratos y fósforo, agua, salud, etc.). Al mismo tiempo la UE pretende reducir los pesticidas de un 50%. Chile, como socio estratégico de la UE y país agrícola, podría pensar en medidas similares.

Un buen ejemplo reciente de esto es el vino orgánico “Gé” de la viña Emiliana, que encabezó la lista de los 100 mejores vinos chilenos del año elaborada por James Suckling, uno de los críticos de vinos más influyentes del mundo según la revista Forbes. En efecto, las cifras de las exportaciones de vinos orgánicos chilenos subieron de 30% en el año pasado.

El mercado se dirige exactamente en esta dirección: la demanda para productos orgánicos esta constantemente creciendo, y lo fue especialmente durante la pandemia. La agricultura orgánica es el futuro.

Si Chile no intenta transformar su producción agrícola a tiempo, como lo hicieron los vinicultores, el costo económico pronto podría ser muy alto. Como se ha previsto en la Estrategia Climática al Largo Plazo, los planes más detallados a nivel regional y comunal podrían prever el fomento de la transición hacia una agricultura sustentable y orgánica.

Dra. Ursula A. Vavrik

(*) PHD en Economía y Cs Sociales Universidad de Viena. Asesora de la Comisión Europea para el Medioambiente. Expositora en FIC-R Innovación Municipal frente al Cambio Climático en Biobío Cordillera, USS-Gore Biobío.

lee nuestra edición impresa

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes