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Se necesita personal


 Por Miguel Pezoa Reyes , Presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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Estamos llegando a un punto crucial. En pocos días más se dejará de pagar el Ingreso Familiar de Emergencia y nuestra gran duda es si los avisos que hoy abundan en las vitrinas de nuestros locales saldrán o no de ahí. Basta una pequeña vuelta por las calles céntricas para contar por decenas las solicitudes de personal: se requiere vendedor, garzón o garzona, asistente, y así, otros puestos de trabajo.
Ubicados en una larga tierra al fin del mundo, y en una ciudad alejada de la capital, podemos caer en la tentación de creer, ilusamente, que es algo que solo nos está pasando a nosotros los angelinos. Sin embargo, también bastan unas pequeñas vueltas, pero esta vez por internet, para darse cuenta de que es una realidad dramáticamente mundial, que está impactando fuertemente en el ámbito empresarial y del emprendimiento.
En Estados Unidos, por ejemplo, en pleno corazón de Nueva York, parece increíble que la realidad sea la misma. En ese país, al mes de agosto de este año, más de diez millones de empleos estaban vacantes a fines de ese mes, en medio de un escenario de empleabilidad fuertemente afectado por la pandemia, lo que llevó a muchos a jubilarse anticipadamente o a retrotraerse de buscar empleo. El resultado de esas variables no es otro más que el que estamos viviendo y que es bastante inusual, donde hay trabajo, pero no hay personas dispuestas a emplearse.
En Estados Unidos el fenómeno llega a tal punto que algunos empleadores están asumiendo obligaciones más allá de lo estrictamente necesario, abarcando incluso pagos de universidades, con la finalidad de atraer a los prospectos; sin embargo, se enfrentan a una demanda volátil, que acepta un puesto de trabajo, pero se cambia así sin más a la competencia por unos pesos de diferencia. Colegimos entonces que, sin duda, hay que adaptarse a los nuevos tiempos y entender que un sueldo mínimo no es lo suficientemente atractivo, pues junto al factor económico hay otros que también influyen demasiado, como aspectos sociales, emocionales y de ambiente de trabajo, o de cultura laboral, que hacen llamativo enrolarse en uno u otro lugar, ponerse la camiseta y tirar el carro junto al dueño de la empresa.
En la recta final del año, y adentrándonos prontamente a la época prenavideña, estaremos fuertemente enfrentados a esta realidad, y aunque hoy tenemos más preguntas que respuestas, esperamos que, a esa fecha, tan crucial para el comercio, podamos repuntar en la recuperación de los empleos. Es clave para la sostenibilidad de nuestros negocios. Luego de ello, será una fecha clave para evaluar si esta falta de trabajadores llegó como un fenómeno para quedarse, o no.

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