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Opinión

El impacto de la educación preescolar


 Por Alejandro Mege Valdebenito

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Invertir en educación infantil es la mejor estrategia contra el crimen

James Heckman
Premio Nobel de Economía

La educación es un continuo sistémico de construcción de grado en grado del ser humano, que se inicia a partir de la más temprana edad, desde la etapa preescolar a la superior, y es mucho más que la suma de conocimientos y el desarrollo de habilidades intelectuales: es el proceso de formación integral de la persona en lo cognitivo, lo emocional y lo valórico, así como la adquisición y práctica de hábitos y actitudes sociales de responsabilidad y compromiso que le permitan participar de manera creativa y propositiva en la construcción de una sociedad democrática respetuosa de la diversidad. De ahí la importancia de la educación en los primeros años de vida, de la cual se afirma que por cada peso que se invierta en educación inicial, se obtienen hasta siete pesos de retorno a la sociedad, y que cuando esta inversión no se realiza, no solamente los retornos son menguados, sino que la desigualdad se hace presente desde que se nace y acompaña a lo largo de toda la vida.
Es en esta etapa cuando es posible empezar a combatir las causas de las desigualdades que provocan los conflictos que no solo afectan a una educación inclusiva de calidad, sino que impactan en la paz social y afectan el crecimiento y desarrollo económico del país. En Chile existe un 49% de niñas y niños entre cero y cinco años (edad en que el cerebro es más maleable y de mayor desarrollo) que no asiste a un establecimiento de educación inicial, ya sea por indiferencia de los padres o por considerar que la educación de los menores no es una necesidad y porque “son mejores cuidados en sus casas”, o porque no existen establecimientos que los atiendan cerca de sus hogares y donde la pobreza y el nivel cultural de la madre no son ajenos a esta situación, existiendo más de 38 mil niñas y niños en edad de asistir al nivel parvulario (prekínder y kínder) que no lo hacen por las mismas razones, aparte que se estima que para el año 2025 se producirá un déficit de un 22% de docentes para atender este nivel educacional, falencia que agravará la situación si las autoridades no toman de manera oportuna las medidas necesarias para contar con las/los profesionales que se requieren.
Diferentes estudios científicos confirman que “la educación parvularia tiene un efecto decisivo en el resultado escolar” y quienes asisten a ella tienen mayores posibilidades de ingreso a la educación superior, constatando además que existe una nítida relación entre repitencia y la no asistencia al jardín infantil.
La educación preescolar no es un apéndice innecesario en el sistema educacional, sino todo lo contrario: constituye la base sobre la que se planifica y se erige la arquitectura de un futuro ciudadano preparado para participar en la vida social, económica, cultural y política con conocimiento, independencia y criterio formado para hacer posible su aporte constructivo y solidario. La educación de calidad, no cualquier educación (suele confundirse educación con instrucción), desde la primera infancia, tiene la enorme responsabilidad de hacer de cada persona un ser socialmente visible, con identidad propia, libre y comprometido con la comunidad en que vive. Sin una educación de base sólida, con una educación ineficiente o solamente instruido, sin principios y valores, solo es posible un ser socialmente invisible, sin voz que importe o que preocupe a muchos, que pasa desapercibido por el Estado y el poder político o, lo que es peor, llegar a ser una persona que se invisibiliza o se enmascara para actuar en contra de la propia sociedad vandalizando la vida pública y privada en que vive junto a su propia familia.
Asumir como Estado y como sociedad una educación integral de calidad desde la primera infancia (sin olvidar a quienes tienen capacidades diferentes o especiales) es una de las materias más relevantes –por ser la base de todas las demás– que las y los convencionales que propondrán a la ciudadanía una Nueva Constitución deben tener especial consideración, para lo cual se requiere que todos, niñas y niños, cuenten con patines y una cancha social nivelada.

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