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Opinión

Plan de reordenamiento vial en Los Ángeles


 Por Miguel Pezoa Reyes
Presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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El día 27 de septiembre recibimos por correo electrónico una invitación llamativa. Provenía de la Municipalidad de Los Ángeles y hacía alusión a un punto de prensa sobre el nuevo Plan de Reordenamiento Vial en nuestra ciudad. La actividad sería el día 29 de ese mismo mes, en el paseo Ronald Ramm. Llamativa era, efectivamente, porque antes de esa fecha este presidente no disponía de antecedentes sobre este plan y, por lo mismo, nuestra capacidad de reacción –a tan solo un día del desarrollo de la actividad– se limitó a decidir si aceptaba o no dicha invitación. Pues bien, como nuestra Asociación Gremial ha tenido por política no restarse del desarrollo, sino más bien aportar al bien común, así como opinar con un grado razonable de información, decidí acudir a dicha cita y escuchar de qué se trataba todo esto. Participé acompañado de una integrante de nuestro directorio y, en mi caso –como alguien me reprochó– aparecí en la foto oficial del evento.
Sin embargo, ese acto mío no representa complacencia, sino participación, que es a mi juicio el principal deber de un gremio que debe estar en terreno viendo la realidad, siendo parte de la comunidad y buscando –en iniciativas como esta u otras– aquellos elementos que puedan perjudicar (o beneficiar) a nuestros asociados e, incluso, a aquellos comerciantes que no están en nuestras filas y a quienes muchas veces hemos representado sin que ellos se hayan enterado. Siendo así, las principales inquietudes que persisten, y que hemos hecho saber a la autoridad comunal, están asociadas a la reducción de estacionamientos en las calles céntricas. Queremos conocer cómo se desarrollará el despacho de mercaderías de proveedores del comercio, en específico qué va a pasar con los horarios y espacios para efectuar las descargas de mercaderías, proceso necesario para el abastecimiento del comercio y otros lugares de servicio como los restaurantes, por ejemplo. Así las cosas, ¿cómo hará usted para retirar el mueble, cocina o artículo de gran tamaño que haya comprado en una tienda? Por otro lado, qué sucederá con la opción de estacionar, después de las 20:00 horas, para quienes deseen acudir a un restaurante del centro, en familia, con amigos, a compartir después del trabajo y de sus actividades diarias. ¿Dónde dejarán sus vehículos? ¿O no podrán venir en ellos, simplemente? No imagino estacionar de noche, en pleno invierno, a tres o más cuadras del centro.
Como ciudadanos coincidimos en que se debe trabajar en la línea del reordenamiento vial, dado el explosivo aumento del parque automotriz, pero también consideramos que no se deben descuidar las distintas realidades e intereses que conviven en este sector, al que acuden a diario miles de habitantes de toda la comuna y las aledañas para abastecerse y realizar sus trámites. En este sentido, deben armonizar la necesidad de descongestión y la subsistencia del comercio, y creemos que hoy es el tiempo para plantearlo, ya que no pudimos hacerlo antes, puesto que no fuimos convocados a instancias previas de consulta, pese a las implicancias que un plan como este reviste para el comercio y su desarrollo futuro. En este sentido, requerimos que la autoridad reflexione sobre el tema y pueda responder a nuestras inquietudes, que son las de muchos comerciantes formales que pagan sus patentes y todos los derechos que les corresponden. Si bien velamos por el bien mayor, tal como señalé inicialmente, dicho bien no tiene por qué ser una aplanadora. Sin estacionamientos, y sin derecho a carga o descarga, estamos hablando de un plan que será una diplomática invitación a cerrar muchos locales. Sencillamente una lápida para muchos comerciantes.

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