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Opinión

Estos son los hechos


 Por Prof. Juan Manuel Bustamante Michel
Presidente de la AFDEM Los Ángeles

Profesor Juan Bustamante M.

Como es sabido, será el próximo año 2024 cuando recién comience a funcionar, y en plenitud –esto, en el contexto de la ya parcialmente en marcha Nueva Educación Pública (NEP)–, el Servicio Local de Educación de este lado de la provincia de Biobío (SLE), conformado por las comunas de Cabrero, Yumbel y Los Ángeles, y que llevará por nombre Servicio Local de Educación “Los Copihues”. Una razón social nada original, desde luego, si se piensa en el contexto histórico, social y cultural que nos rodea, toda vez que quienes así lo decidieron desaprovecharon la oportunidad, tal vez única, de hacer un reconocimiento explícito y permanente a alguno de nuestros pueblos originarios –como el pueblo mapuche, por ejemplo– o a algún personaje de la cultura, las ciencias y las artes de notable trayectoria nacional o internacional.
No sabemos si la Nueva Educación Pública –y su concreción en los denominados Servicios Locales de Educación, como ya lo hemos indicado– vino a ser o no la mejor y más apropiada alternativa a la (¡qué duda cabe!) desdibujada y, por lo mismo, desmedrada municipalización de la educación pública que se llevó a cabo en nuestro país desde agosto del año 1981 (incluida su posterior y permanente alcaldización en la que vino a terminar sus días), o una profundización del daño ocasionado a los sectores más vulnerables de la sociedad chilena, de los cuales todas las municipalidades, desde la a a la zeta –producto del neoliberal apartheid educativo impuesto en nuestro medio (con una educación para sectores acomodados, otra para sectores medios y emergentes, y una última para sectores carenciados)–, tuvieron que hacerse cargo sin posibilidad alguna de rechazo, agregando con ello un nuevo y profundamente desconocido quehacer a su ya muy diversificada malla de servicios municipales pro vecinos.
Fenómeno, este último –el de la alcaldización de la educación municipalizada a que hemos hecho referencia–, que se tradujo en una deliberada transformación de los Sistemas Comunales de Educación en espacios propicios para operadores políticos de todos los sectores conocidos desde antes de la democracia y, por desgracia, durante la misma, con el objeto de pagar, desde esa condición, favores de la misma índole.
Ahora bien, para que la instalación y funcionamiento definitivo del Servicio Local de Educación “Los Copihues” tenga lugar sin tropiezo alguno –y esto, por exigencias propias del mismo cuerpo legal que creó la Nueva Educación Pública–, es indispensable que todos los establecimientos educacionales de los tres DAEM involucrados estén “debidamente normalizados” tanto en su infraestructura como en su equipamiento y dotaciones de personal docente y asistente de la educación, es decir, en concordancia con los estándares que para el caso han sido fijados por la ley de la que hablamos, en consonancia, como es de entender, con los estándares derivados de los convenios internacionales que en materia de educación Chile ha suscrito con organismos internacionales como el Banco Mundial y la OCDE, entre otros, en su calidad de país (supuestamente) emergente, so pena de que, de no estarlo, estos no puedan ser traspasados al nuevo servicio, con las consecuencias que ello podría ocasionar, pero, sin duda, de un lado, a los docentes propiamente tales y, de otro, a los mencionados asistentes de la educación.
El hecho es que si se aplicara el estándar internacional promedio de 35 educandos por curso para definir la totalidad de docentes destinados a atender las demandas educativas de los 16.215 que conforman la población escolar local, el resultado no sería otro que 700 enseñantes como máximo y un margen supletorio de 200 más de ellos de un total de 1410 con los que se cuenta en la actualidad, generándose una diferencia de 510 profesionales que se verían afectados como consecuencia de la aludida alcaldización de la educación.

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