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Opinión

Cartas para el futuro II: la nueva región del Biobío


 Por Bryan Smith - Observa Biobío

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La descentralización es más que un proceso de desconcentración administrativa, es también una mirada política moderna, que se legitima en la consideración democrática de los intereses y la identidad de la ciudadanía que habita los territorios fuera de las grandes capitales.

La idea de regiones o el “Proceso de regionalización de Chile” – diseñado y ejecutado por la Dictadura en 1974 – se fundaba meramente en la factibilidad administrativa para un régimen que requería fortalecer su capacidad de control sobre la ciudadanía, por esta razón, se tomaron de las grandes ciudades para consagrarlas como capitales regionales y provinciales, ya que estas contaban con un regimiento y contingente militar suficiente para operar las decisiones que se emanaban desde el edificio Diego Portales, casa matriz del régimen, y es justamente este torpe método de distribución administrativa el que se ha aplicado como tradición a la hora de crear nuevas regiones y comunas.

Este “método” se centra en lo económico y no en lo humano, por eso encontramos desastres como es el caso de Saltos del Laja, que está dividido entre dos comunas – Los Ángeles y Cabrero – con una tercera a la cual se le entregó un comodato por la cascada y sus alrededores, ya que, nunca se consideró el territorio como un lugar con cultura e identidad local, sino como una simple y vacía “frontera natural” conveniente para definir donde comenzaba una u otra municipalidad, dejando al sector en un limbo que lo ha traído hasta un punto de crisis sin otro retorno que transformarse en comuna.

Pero Saltos del Laja no es el único lugar en crisis por estos lados, nuestra provincia de Biobío también lo está, ya que, el creciente desarrollo, sumada a la distancia que tenemos con Concepción y la concentración de los servicios regionales en dicha capital, son indicios fuertes de la provincia biobense debe comenzar su propio proceso para convertirse en región.

Iniciar este proceso, no es tan complejo si consideramos que nuestra provincia cuenta con una diversa matriz productiva, una vasta geografía, una notoria cultura e identidad, además de una infraestructura pertinente y lo más importante, un capital humano lo suficientemente desarrollado como para transformarse en región cumpliendo a cabalidad con lo que la visión de la descentralización supone en el siglo XXI.

Esto supone una oportunidad única para nuestra provincia, pues dado el avance de las facultades con las que se ha ido dotando a las autoridades descentralizadas como el CORE, el gobernador/a regional y el acontecer nacional e internacional, podemos plantearnos como una región ecológica, generando nuestra propia estrategia de desarrollo sustentable, sostenible y democrática, sin la mirada impositiva de la tradicional capital que es Concepción, abriéndonos a un proceso que considere con mayor fuerza y efectiva representación la visión de nuestras catorce comunas.

Y si alguien se pregunta “¿Y cómo nos llamaríamos?” pues la respuesta es simple: al observar un mapa político de la actual regional, notarán que el río del cual nuestra provincia recibe el nombre pasa por nueve de nuestras comunas, mientras que, en la provincia de Concepción, tan solo pasa por siete. Incluso una de nuestras comunas lleva derechamente su nombre, por lo tanto, ellos sin ningún problema podrían ser la región de Concepción – en términos de centralismo ya lo son – y nosotros podríamos ser la nueva región del Biobío.

Bryan Smith

Observa Biobío

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