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Opinión

El aprendizaje escolar en pandemia


 Por Alejandro Mege Valdebenito.

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“Se equivoca de cabo a rabo quienes confunden ingenua o maliciosamente la educación con la instrucción. Esta última comprende a la entrega de información. Pero la educación implica, en su sentido pleno y complejo, la formación de seres humanos”.
Alejandro José López Cáceres

El Diagnóstico Integral de Aprendizaje (DIA) de la Agencia de Calidad de la Educación, en un estudio que involucró a 1.800.000 estudiantes de 6.943 establecimientos educacionales del país, con una participación del 87% de los públicos, 76% de los subvencionados y 52% de los pagados, entregó hace poco el resultado del estudio realizado en tiempo de pandemia, donde se constató cómo la situación sanitaria, que obligó a una educación a distancia, afectó aún más los resultados del aprendizaje escolar, que ya eran bastante deficitarios, junto con la deserción del sistema educativo de más de 200mil estudiantes. La medición destaca que la falta de clases presenciales (“…hoy se piensa que una buena plataforma digital puede cambiar la vida de un estudiante. Es una mentira. No es posible. Solo la puede cambiar un buen profesor”, “El contacto con los alumnos en el aula es lo único que puede dar verdadero sentido a la enseñanza, incluso a la propia vida del docente”. Nuccio Ondine) impactó a los alumnos de todos los niveles, en especial a quienes cursan los dos últimos años de la educación media que deben rendir la Prueba de Transición Universitaria, donde el 90% de ellos reconoce que la falta de clases presenciales perjudicó sus posibilidades de estudios universitarios. En Lectura los resultados bajaron desde 6º básico y los estudiantes de 3º medio obtuvieron el peor resultado, con solo el 48% de logros, equivalente a una calificación de 3,2 en los estudiantes de menores recursos y un 4,2 a los de mayores recursos. En Matemática, los colegios vulnerables obtuvieron un logro equivalente a un 2,4 y en los de mayores recursos a un 3,3. Este rendimiento era predecible como efecto de abandonar el hábitat de la sala de clases y sin estar preparado para impartir, ni menos recibir, educación telemática por problemas de implementación tecnológica y falta de preparación para su uso, no solo de los alumnos, también de los docentes, insuficiente o ninguna conectividad, carencia de recursos económicos y problemas socioemocionales de los alumnos y sus familiares por el encierro en que estaban sometidos, donde el efecto educativo y socializador de sus pares, afectó negativamente a los alumnos. (“Para muchos de mis alumnos – dice el profesor finalista del Global Teacher Prize Chile, el colegio no es su segundo hogar, es el primero”). Informes de organismos internacionales, como la Ocde, muestran el efecto negativo de la educación a distancia que afecta la convivencia familiar, la salud física y mental así como el desarrollo cognitivo y socioemocional y no se atiende las diferencias individuales.
En el Seminario Educación Temprana y Pandemia se dio a conocer un estudio realizado a fines de 2020 (Clapes UC) con visitas presenciales a los hogares, que midió el impacto negativo de la educación no presencial en 240 niñas y niños de 3 y 4 años, comparando los resultados obtenidos con los antecedentes del año 2017, constatando brechas de aprendizaje en casi todas las áreas del desarrollo: rezago en vocabulario, desarrollo general y socioemocional, con un desempeño significativamente menor a 2017. (Un dato importante del estudio es aquel que indica que el nivel educacional de la madre tiene un impacto en el desarrollo del lenguaje igual a 5 años de la escolaridad de la madre).En la relación con los escolares con necesidades educativas especiales (NEE), más de 200mil en el país, no hay mayor información sobre los efectos que ha tenido la pandemia en su proceso educativo el que, no cabe duda, debe ser aún más catastrófico.
De la multiplicidad de evidencias y estudios realizados ha quedado suficientemente claro –al parecer no para todos- que la educación no presencial puede ser instrucción, más no educación; que la relación presencial es aún insustituible. “Una relación (educativa), para ser genuina, necesita lazos vivos, necesita lazos reales, necesita lazos físicos”.
El daño ocasionado a niños y jóvenes es tan profundo que se necesita buscar la mejor forma de volver, con todas las precauciones sanitarias, a la educación presencial sin que nadie ponga obstáculos para que quienes puedan y decidan hacerlo. Todos a clases presenciales o ninguno a la espera de condiciones ideales, que nunca se van a lograr, no es la solución.

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