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Opinión

Histórica cita gremial


 Por Miguel Pezoa Reyes, Presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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La semana pasada se produjo un hito importante desde el punto de vista de la participación gremial en nuestro país. Estamos a mi juicio presenciando un renacer de esta actividad, lo que se ha dado –en parte y como era de esperar– por las crecientes dificultades que los privados hemos debido enfrentar desde el punto de vista social y económico, así como por un afán de protección de nuestra fuente de sustento y el deseo de que perdure y se sostenga en el tiempo, tal como ocurrió en Europa al surgir este tipo de asociaciones en la época medieval.

Ciento ochenta dirigentes gremiales nos reunimos en forma telemática para ser parte del Cónclave de las Pymes organizado por la Multigremial Nacional, bajo un estado de alerta de tipo psicológico si se quiere debido a que hoy, frente a los desafíos que enfrenta este Chile de los nuevos tiempos, se ha hecho un denominador común la inquietud, la ansiedad o la proactividad, con la esperanza puesta –desde la legitimidad que tenemos– en que nuestros puntos de vista serán idealmente plasmados en la nueva Constitución, así como ya han sido considerados en diversas instancias y oportunidades desde que esta Multigremial empezó a tomar el rol de referente frente a la opinión pública y asumió con fuerza algunos desafíos de representación.

En días previos ya se advertía el afán de estar presentes en la cita telemática. Quedó demostrado, además, en la participación de más de dos mil pequeñas empresas en una encuesta que la entidad nacional realizó previamente para perfilar los temas que más interesan a los comerciantes, agricultores, prestadores de servicios, transportistas, emprendedores, gastronómicos, empresarios turísticos y tantos otros de Arica a Punta Arenas.

El instrumento demostró –con mayoritaria respuesta de hombres de la Región Metropolitana y pertenecientes al rubro comercio– que los temas país que más preocupan en este momento son terrorismo y violencia, seguido del derecho a la propiedad y la libertad de emprender o hacer empresa. Lugar importante ocupan el uso del derecho de agua, medioambiente y las restricciones a la actividad empresarial, pasando por impuestos y royalty, régimen político, desconcentración económica, participación ciudadana, derechos humanos, pueblos originarios, diálogo y paz social, entre otros, quedando en menor medida considerados para estos efectos la perspectiva de género y la inclusión. Esto último, sin embargo, no es sinónimo de falta de importancia; implica, simplemente, que las preocupaciones van apuntadas en otra línea cuando hablamos de este segmento.

También es importante explorar cuáles son los principales temas que afectarán a cada rubro en particular, donde nuevamente la violencia y terrorismo obtiene la más alta tasa de respuesta, seguido por la restricción a la actividad empresarial, el derecho a la propiedad y la libertad para emprender o hacer empresa, con un alto interés por el régimen político chileno, el presupuesto público y de gasto fiscal, los impuestos y la desconcentración económica.

Ante la pregunta: ¿Cuáles son las temáticas que no se debieran modificar dentro del proceso constituyente?, la mayor parte de quienes respondieron indicaron que el derecho a la propiedad, violencia y terrorismo, y autonomía del Banco Central, seguido de otros aspectos como la libertad para emprender y el sistema de libre mercado, mientras que aquellas temáticas que sí debieran modificarse de cara a la nueva carta fundamental están marcados nuevamente por la violencia y terrorismo, uso de derecho de aguas, descentralización, desconcentración económica, medioambiente, impuestos y participación ciudadana, entre otros.

Asociado a esta etapa que está viviendo nuestro país y referido particularmente al trabajo de la Convención Constituyente, la primera gran preocupación o temor que asiste a nuestras pymes es la generación de un clima de violencia y polarización, seguido estrechamente de quienes temen que un grupo quisiera pasar la aplanadora ideológica, omitiendo el diálogo. Un tercer lugar lo ocupa la inquietud ante el hecho de que no se logren grandes cambios o no se cumplan las expectativas de los ciudadanos. Las dos últimas columnas se ven representadas por el temor al no cumplimiento de los acuerdos conseguidos previos al proceso (dos tercios y plebiscito de salida) y que un sector pretenda bloquear todo tipo de avances sin lograr grandes cambios.

Por otro lado, ante la pregunta: ¿Cuáles son sus expectativas frente al proceso constituyente?, no deja de llamar la atención que un importante porcentaje de quienes contestaron no tengan ninguna expectativa asociada, seguido de quienes piensan que sí tendremos un Chile más equitativo y más justo. De este modo, tenemos un Chile diverso, expectante, pero que, mayoritariamente, está por la paz, el diálogo y el resguardo del fruto de su trabajo.

Con este insumo queda un gran trabajo por delante. Entregar un documento contundente a los constituyentes y seguir avanzando con la fuerza que nos dan nuestras bases, relevando el valor de los gremios en un tiempo en que la turbulencia les ha dado nuevos bríos, fortaleciendo la visión y convicción que los vio nacer.

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