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Opinión

Día Mundial de la Concientización del Autismo y el desafío de crear una sociedad inclusiva


 Por Génesis Spuler Cuevas - Yennifer Banda Barrera Terapeutas Ocupacionales Unidad de Psiquiatría Infanto Juvenil CAVRR

columnistas

Si observamos a nuestro alrededor notaremos los cambios evidentes impulsados por las restricciones sanitarias debido a la pandemia por Covid-19, un año que nos invita a aprender que no tan solo debemos cuidar de nuestra salud, sino también la del otro, ya sea un familiar, un amigo, un vecino y nuestra comunidad.

En este contexto, hay personas que han enfrentado con mayor desigualdad el confinamiento, entre ellos niños, niñas y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista, quienes, si bien cuentan con sus familias, que buscan día a día mejorar su calidad de vida, su sintomatología se ha agudizado.

Cada 02 de abril y desde el año 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), conmemora el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre esta condición, y esa es la invitación actual a apoyar a las familias de personas con Autismo, porque el confinamiento es más complejo para ellos y debemos evitar aumentar su aislamiento social.

Es por ello, que surge la necesidad de contribuir a mejorar la calidad de vida, reconociendo sus derechos de participar de manera plena en la comunidad, comprendiendo la existencia de personas neurodiversas con el derecho a ser parte de la sociedad.

Por ello, se invita a generar un espacio para analizar como individuo o colectivo, cuánto hemos comprendido y aplicado en el cotidiano aquella necesidad pesquisada hace 14 años, aquella que fue enfocada en contribuir en un entendimiento de la neurodiversidad desde la premisa de entender que cuando nos referimos al autismo, no se hace referencia a una enfermedad que afecte a un sector determinado, por el contrario, comprenderla como una condición distinta de percibir el mundo y como interactuar en él, entender que todos los seres humanos tenemos ritmos propios y eso se debe respetar.

Ser autista es desafiante, pero surge el cuestionamiento de identificar si el desafío lo genera la condición o las limitaciones que como colectividad imponemos. Constantemente el contexto y la sociedad desafían a la persona con condición autista a responder de acuerdo con los parámetros estructurados socialmente, provocando que deban validarse siendo lo que otros esperan, por ejemplo, el desarrollo del lenguaje verbal o habilidades de interacción social según los parámetros establecidos culturalmente.

Es tarea de todas y todos contribuir en la creación de una sociedad inclusiva, acercarnos a ayudar o acompañar a nuestro familiar, vecino o amigo que cuidan a niños, niñas y adolescentes con autismo, lo que no tan solo favorece garantizar el respeto y entendimiento de las diferencias como una normalidad necesaria sino también a disminuir el aislamiento social de las familias que se ha acentuado durante este año de pandemia. Invitamos a recordar que podemos ser un colectivo comprensivo hacia las personas con autismo. 

Especial Coronavirus

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