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Opinión

Pan y rosas


 Por Jorge Rivas, Alcalde de Mulchén

Jorge rivas, Mulchen

El 8 de marzo 1857 miles de mujeres de la industria textil de Nueva York salieron a las calles para protestar por sus pésimas condiciones laborales. Entre sus demandas estaba el recorte horario, igualdad de condiciones frente a los hombres y también, el fin de la explotación infantil.

Tras la Revolución Industrial, el crecimiento de las economías mundiales se basó en la explotación de los obreros, pero también el de las mujeres y los niños/as, quienes además no contaban con leyes que protegieran su trabajo.

La historia continúa y junto a las mujeres, su sangre se convierte en protagonista. En 1908, también un 8 de marzo, 15 mil trabajadoras salen a las calles de Nueva York bajo el lema “Pan y Rosas” viendo al pan como seguridad y las rosas como una mejor calidad de vida,   pero sus protestas son apaciguadas rápidamente, por personal policial.

El 25 de marzo de 1911, las mismas textiles que avisaron en 1857 retomaron sus manifestaciones, pero esta vez 123 mujeres murieron, todas de entre 14 y 23 años de edad.

Con una historia de más de un siglo de demandas marcadas por manifestaciones fuertemente reprimidas, la Organización de Naciones Unidas instó a todos sus países miembros (1975) a decretar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

La mujer ha demostrado con creces todas sus capacidades. Desde los orígenes de la historia han sido el pilar de toda sociedad siendo opacadas por la inseguridad del hombre que las ha sometido a explotaciones y dejado lejos de las grandes decisiones. Condenándolas desde la inseguridad masculina a los límites de una casa y castigando su importancia sin mayores explicaciones que el machismo.

Pero la historia ha ido evolucionando y con ello las mujeres han ido ocupando el lugar donde siempre han debido estar, sin embargo seguimos en deuda y como sociedad, debemos mejorarlo y compensarlo con creces.

Estamos en el primer cuarto del siglo XXI y desde mi punto de vista debemos avanzar hacia los sueldos igualitarios, hacia una salud respetuosa de su género, hacia el fin de su explotación, hacia la igualdad educación, hacia el término de la violencia de género, etcétera.

En paralelo, y sabiendo que existen temas que debemos seguir mejorando en torno al rol de la mujer en nuestra sociedad, también debemos generar mejores instituciones que se encarguen de la temática de género creando políticas de Estado alejadas de las ideologías gobernante.

En Chile hemos avanzado en la materia creando al Servicio que depende del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, institución que hoy tiene presencia en Mulchén tras la firma de un convenio colaborativo firmado con nuestro municipio.

Nuestra comuna tiene un 51 por ciento de población femenina, lo que hemos extrapolado a los empleos, existiendo más mujeres que hombres trabajos municipales, realidad que se repite en las distintas áreas de interés comunal.

Desde mi puesto de alcalde y reconociendo que debemos seguir trabajando para alcanzar la total y anhelada igualdad de género, también quiero enviar un especial reconocimiento a todas las mujeres que han estado en la primera línea de salud durante esta pandemia y, en esta oportunidad, reconocer en ellas toda la importancia que han tenido en la vida del ser humano.

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