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Opinión

“Más poder para las regiones”


 Por Bryan Smith. Observa Biobío.

Bryan Smith

Dentro de los grandes asuntos a resolver en el proceso de confección de la próxima constitución, encontramos varios asuntos relevantes de fondo y forma como lo es el prominente centralismo que vivimos en Chile, el cual atrofia los procesos del Estado producto del constante factor Santiago. Ya sea, por el diseño desentendido de políticas públicas, presupuesto y/o falta de consideración de la experiencia y visión local.

Si consideramos las encuestas de percepción, prácticamente siempre encontraremos en los primeros lugares, temáticas como: desempleo, salud, vivienda, seguridad pública y la problemática latente al momento de aplicar estos estudios, por ejemplo, la pandemia, tema no menor pero temporal, que hoy está dentro de los primeros lugares. En cambio, el centralismo, sistemáticamente queda relegado a una priorización bastante baja, a pesar de ser un problema de forma y fondo, que acentúa los flagelos que sufre la sociedad chilena.

El centralismo es una doctrina que promueve, consciente o inconscientemente, la defensa de un sistema político que concentra el poder – es decir, centralización – y, por lo tanto, la toma de decisiones sobre las políticas públicas, en grupo reducido de autoridades, sujetas a un centro geográfico determinado, dejando sin mayor incidencia a las autoridades que representan a las zonas geográficas alejadas de este centro a la hora de tomar decisiones pertinentes a sus territorios y las políticas que ahí se aplicarán.

El ejemplo más reciente que tenemos de centralización son las cuarentenas en las distintas localidades del país, en las cuales, las autoridades locales no han podido tener voz ni voto.

Pero el centralismo o la centralización de los procesos, en el caso particular de nuestro Chile, no es solo un asunto de Santiago versus las regiones, pues en regiones la centralización de las capitales también es fuerte y se replica a nivel provincial.

Entonces ¿Cómo abordamos a nivel constitucional este asunto de forma y fondo? La descentralización tiene una vital relación con la forma de Estado. El hecho de que Chile sea un Estado Unitario, propicia estructuralmente la centralización, por lo tanto, para corregir esta problemática, se presentan como opciones, apuntar hacia un Estado Regional o Federal, que son formas de Estado descentralizado.

También la concentración de poder se sustenta en la participación en la toma de decisiones – mientras menos actores decidan, es mayor la concentración – lo cual se da en base a las opciones de participación que la Carta Magna ofrece, entonces, en este punto, el camino sería potenciar la participación ciudadana, estableciendo opciones de participación directa como plebiscitos vinculantes locales y la tan anhelada iniciativa ciudadana, que permita a la ciudadanía interferir en el desarrollo de la ley y las políticas públicas, cuando se estime necesario.

Si bien, muchas personas no logran ver los efectos del centralismo, es un problema latente, que pareciera no acabar y es claro que no acabará si no lo abordamos directamente en la carta magna, entregando más autonomía a las localidades y regiones, tal cual consignamos en Observa Biobío ¡Más poder para las regiones!

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