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Opinión

Solidaridad.... ¿ cómo actuamos cuando otros están mal?


 Por Luis Rozas Mardones, psicólogo

Luis Rozas Mardones

Cuando nos encontramos bien en lo personal, lo laboral, en lo económico o en lo emocional (por nombrar algunos ejemplos), podemos caer en la soberbia, en la superficialidad y más aún en la frialdad, actuando negativamente ante otros que sufren o que están en algún grado de inferioridad, respecto de nosotros.

Es muy llamativo, ver en nuestro mundo superficial, lo olvidado que a veces aparece el concepto de “solidaridad”, que se refiere a la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles, situación que desaparece, especialmente cuando todo fluye positivamente para nosotros.

Ya se ha mencionado esta idea de ayudar desinteresadamente a otros. Ustedes recordarán el relato bíblico del “Buen Samaritano”, que nos deja enseñanza en torno a cosas más simples, pero que extrapolando los sucesos, son plenamente aplicables a nuestros días.

Entonces, en el bien entendido de la solidaridad, como un amplio concepto humano, somos de verdad solidarios, ante los siguientes ejemplos:

¿Cuándo alguien está enfermo?

¿Cuándo alguien de escasos recursos, pide ayuda económica?

¿Cuándo alguien requiere contención, por la pérdida de un ser querido?

¿Cuándo alguien está desempleado o ha perdido la esperanza en encontrar trabajo?.

¿Qué nos pasa entonces, qué nos conmueve, cuán humanos podemos demostrar que somos?, no olvidemos que la vida misma, es de ida y vuelta, mañana podemos ser nosotros; recuerda, “Hoy eres jefe, mañana puedes ser un desempleado, cuida tu trato hacia los demás”.

Cada vez que renunciando al beneficio propio, ayudamos a otro que lo necesita, no sólo estamos haciendo una buena obra, sino que también nos estamos ayudando nosotros mismos, ¿Cómo?, dirá usted, pero es evidente que cuando obramos solidaria y positivamente, nuestro cerebro y nuestro espíritu humano, se engrandece, regocija y alegra, generando las esquivas hormonas de la felicidad, que nos hacen enfrentar nuestros propios problemas con una renovada actitud.

Qué mejor forma de finalizar el día, pensando en todo el bien que hemos hecho, en todo lo empático que fuimos, con el sufrimiento ajeno y en cómo hemos aportado a una sociedad más justa, desde la acción y no sólo desde las ideas.

Por lo mismo entonces y finalizando, cada vez que vea a alguna persona, que de verdad necesita su ayuda o cuando simplemente está mal, no mire para otro lado, no se haga el ocupado en su teléfono, no retroceda ni se reste, sino que sea un agente activo del cambio, ya que si nos transformamos en buenos samaritanos, aportemos con obras, a veces simples y otras veces complejas, para construir un mejor mundo, que será el futuro que heredaremos a nuestros hijos y además albergará el recuerdo que dejaremos a nuestros cercanos…¡¡ Buenos días a todos, que tengan un maravilloso día!!

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