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Opinión

Hágase la luz: Eclipse Solar


 Por Gino Paoli Benedetti. Chef e Investigador. Dip. Cultura Inmaterial y Patrimonio Gastronómico

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Han sido diversas las culturas que han vinculado su cosmogonía a esta estrella, considerado deidad y ser supremo relacionando su comportamiento con designios de la vida o anuncios de acaecimientos que ocurrirán en el transcurso de nuestra vida en la tierra.

Nuestro vínculo con el Sol se remonta a una ancestralidad que muchas veces no suele ser comprendida. Los pueblos amerindios que habitaban la tierra mucho antes que las campañas de descubrimiento y colonización europea, veían a este astro con mucho respeto y admiración. Frente al comportamiento de Antü (Sol en Mapundungun) se daba inicio a siembras, se realizaban rituales; bajo su presencia existía una armonía y un respeto por cada uno de los componentes que formaban su hábitat. Era a través de Él, que se iniciaba una nueva etapa o el término de esta.

Hoy estamos frente a la manifestación de un eclipse, pero ¿qué hay detrás de este fenómeno astrológico, mágico, ancestral o como lo queramos llamar? Interpretaciones y significados hay muchos, y tantos contextos diferentes que en ocasiones nos pueden llevar a replantearnos la simplicidad de la vida o la visión que tenemos de esta. Si le preguntas a un niño qué es un eclipse, te responderá que es cuando el Sol se aburre y juega a la escondida; si le preguntas a un astrónomo, te podrá dar una explicación en base a la órbita de rotación y a los años luz que este se encuentra separado de la tierra. Como ves, respuestas hay muchas.  No obstante, el imbuir de nuestras culturas ancestrales, nos lleva a replantearnos y a realizar un análisis de nuestro comportamiento y acciones, a mirar este tipo de fenómenos con un significado más allá de lo científico.  Un determinado tiempo sin luz para nuestros pueblos originarios es señal de respeto y de anuncios, durante el cual se produce un cambio espiritual que se acompaña de un cambio en la naturaleza de nuestro ser y de la tierra en que vivimos.  Si bien estamos sumergidos en la dinámica en que la semana se nos pasa volando y que nuestros comportamientos se basan muchas veces en lo que está de moda, es esta luz la que en muchas ocasiones nos da esa energía natural y nos recarga las pilas para terminar el día. Así como el caracol sigue al sol para hacer más grato su andar, nuestro organismo de manera inconsciente busca esta luminosidad para poder realizar más de alguno de los procesos biológicos de nuestro organismo. Incluir y considerar este tipo de conocimientos ancestrales de los elementos que forman parte de nuestra vida, nos lleva avanzar en la construcción de una sociedad más justa y tolerante, generándose una sinergia intercultural; entender este tipo de saberes que difieren de la lógica occidental, nos lleva a ser capaces de  cimentar una armonía y a comprender de una manera más espiritual que la luz del Sol se apaga para manifestarnos cambios, para ser más conscientes y agradecidos por lo que día a día se nos brinda.

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