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Opinión

Pagamos todas y todos


 Por Bryan Smith, Observa Biobío

Bryan Smith

Una democracia, en términos electorales, se define por la posibilidad de elegir libremente a quienes conducirán nuestra sociedad por un periodo preestablecido de tiempo, como también, por la posibilidad de que cualquier ciudadana o ciudadano pueda presentar su candidatura a un cargo de elección popular, cumpliendo con los requisitos mínimos, claro.

En Chile estamos viviendo los meses con más ejercicio democrático de nuestra historia. Comenzamos con el exitoso plebiscito de octubre pasado, seguido por las primarias de este domingo, para luego tener una pausa hasta abril, cuando tendremos las elecciones municipales, Constituyentes y por primera vez elegiremos a gobernadores y gobernadoras en nuestras regiones, para luego saltarnos a octubre cuando elegiremos Cores, diputaciones, senatorias (en las regiones con número par) y las presidenciales.

Para todas estas elecciones, los partidos políticos, tienen toda la ventaja, pues el sistema electoral – excepto en el caso de gobernaturas Regionales y Presidenciales – cuentan con la famosa cifra repartidora, la cual requiere de un sistema de listas a la medida de los partidos, dejando con inferiores posibilidades a las candidaturas independientes que no cuenten con apoyo de alguna de estas organizaciones políticas.

Pero a pesar de esta considerable ventaja, endosan a la ciudadanía la responsabilidad de definir quiénes serán sus candidatos y candidatas para alcaldías y gobernación regional, a través de las primarias, las cuales, por cierto, van con factura al Estado.

Este democrático es limitado, ya que, si eres militante de un partido político de izquierda, solo puedes elegir entre candidatos y candidatas de izquierda y lo mismo si militas en un partido de derecha, es decir, es una elección de bloques. Tan solo si eres independiente puedes elegir a que bloque “ayudarás” a definir sus candidaturas.

No hace falta ser analista de política para predecir que la participación de este domingo será baja, pero no será gratis porque toda elección tiene costos asociados y dichos costos, son financiados por todas y todos los chilenos. Entonces ¿Tenemos que pagar por la falta de capacidad de acuerdo entre los partidos políticos y en su interior? La respuesta es no, pues los partidos, en una democracia saludable, deben ostentar la más alta capacidad de dialogo, resolución de conflictos, negociación y responsabilidad pública… y bueno, ya sabemos que acá eso no corre.

Pero no todo está perdido. En Concepción, una organización de la sociedad civil llamada “Municipio Ciudadano para Concepción” ha gestionado para este domingo, una primaria paralela a las del Servel, con voluntariados y sin costo asociado al Estado, pues el único objetivo que esta organización busca, es definir democráticamente cuál de sus precandidaturas será su carta única para la alcaldía, y no por una disputa con otros partidos ni organizaciones, sino para consagrar el hecho de que la ciudadanía organizada puede más que un partido financiado con fondos públicos y ejercer la democracia responsablemente.

Los errores y la incapacidad de los partidos políticos las pagamos todas y todos los chilenos pero además, tenemos que resolver su “indecisión” con factura a los fondos públicos en tiempos de pandemia… cita de un honorable… “ta’ bueno ya”.

Especial Coronavirus

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