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Opinión

La sonrisa de un niño


 Por Coronel Luis Rozas Mardones, Prefecto de Carabineros de Bío Bío

Prefecto Luis Rozas (3)

Mucho se ha hablado en distintos foros sobre las cosas que nos hacen felices. La felicidad como concepto tiene variadas acepciones, dependiendo del punto de vista desde donde se la aborde, pero se pudiere entender como un estado emocional, una sensación de bienestar o realización, que los seres humanos experimentamos cuando alcanzamos metas, deseos y propósitos, pudiendo entenderse entonces, como un momento duradero de satisfacción, en donde las necesidades están cubiertas y no existen sufrimientos o tormentos.

En nuestra sociedad actual, este concepto de felicidad, lamentablemente se encuentra arraigado a lo material, es decir a la posesión de diversos objetos físicos, que nos generan esta sensación de poder o logro.  Varios podrían decir también que la encuentran en una buena comida, un juguete caro, en joyas, ropa de marca, un viaje por el mundo, en fin, las respuestas podrían ser diversas y a veces muy sofisticadas, pero les tengo una revelación, ese tipo de felicidad es frágil y muy fugaz.

Teniendo en cuenta lo anterior, desde mi humilde opinión, la única cosa que todos los seres humanos tenemos en común, es que cada uno de nosotros quiere ser feliz y es así entonces que cuando descubrimos que la felicidad verdadera,  no está en las cosas, sino en las personas;  que  no está en lo complicado, sino está en lo simple; que  no se radica en un objeto, sino en un sentimiento; que  no está en el dinero, sino en la paz del corazón, recién ahí podríamos decir que nos acercamos a un sentir más duradero e intenso, a una vivencia constante y profunda, que nos puede acompañar de por vida.

Si por otro lado, quisiéramos aprender a cómo llegar a esta línea esencial de felicidad, creo necesario detenernos y reflexionar respecto del acto sutil pero poderoso, me refiero a mirarnos en un espejo pequeño, reflejándonos en la mente de los niños, ya que ellos diariamente nos dan sendas lecciones de donde buscar y encontrarla. Ellos en su mundo iluminado, lleno de inocencia, nos enseñan a amar sin medida, sin discriminación y de forma incondicional, como mostrándonos ese camino disponible a diario para todos nosotros, pero que en un mundo superficial, pasa desapercibido… tomando esa idea es que les puedo decir que yo soy un fiel creyente de que la felicidad tiene la cara de un niño, se refleja en su dulce sonrisa, navegando en un mundo de paz y de amor.

Es así, que en esta época de pandemia, donde tal como tanto se ha escrito, sobre el hecho real, de que nuestra vida ha cambiado, que socializamos distinto, que el cara a cara se ha hecho más esquivo y que hemos tenido que mantener un largo confinamiento, rompiendo nuestras rutinas más sagradas, pareciera que la felicidad se ha extinto, pero tomando en consideración todo el contenido de este artículo, creo que la felicidad no hay que buscarla afuera, ella está dentro de nosotros, si nos miramos en un espejo pequeño rescatando los valores y vivencias más simples, volviendo por un instante a ser los niños que alguna vez fuimos y tratando de ver el mundo con la sabiduría del adulto, pero con la simpleza de un niño.

Finalmente, quiero terminar esta prosa de Carabinero – Psicólogo, dentro del contexto gris de estos días, donde pareciera que a veces el sol no saliera para todos, instándolos a un cambio de mirada, buscando algo que nos haga bien, algo distinto, con fe en la fuerza interior de nosotros mismos, posicionando al hombre frente al espejo, para que con alma y sonrisa de niño, ya que para generar el cambio que tanto necesitamos, para disfrutar la vida y para lograr que en cada amanecer, el sol brille fuerte y para todos, seamos como los girasoles, que buscan incansablemente el astro rey, pero si no encuentran la luz, se miran los unos a los otros, buscando esa luz interior que todos tenemos, ¡¡ ese es el verdadero camino para la felicidad!!.

Especial Coronavirus

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