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Opinión

Caballito de metal


 Por Ronald Aliste Mieres, docente Transporte Duoc UC, consejero Evópoli Bío Bío

Ronald Aliste

Corría el año 1988, y un desconocido José Sepúlveda hacia cantar a la Quinta Vergara una canción dedicada al tren, desde ese día para muchos chilenos, el “Monteaguilino” y su canción alegre que rememora el ruido de un tren llegando a la ciudad, algo lejano por estos días.

En otros lugares de Chile, como Melipilla, Batuco, Concepción o Temuco, se habla de grandes inversiones para igualar la experiencia de Nos o Rancagua, que vieron mejorada su calidad de vida gracias a un proyecto ferroviario. Pero para Los Ángeles solo se ven proyectos lejanos y más asociados a una conexión aérea, que beneficia solo a una pequeña parte de los Angelinos. Sin embargo, las innegables ventajas del tren, como su confort, menor contaminación y posibilidad de brindar mejor conexión (al llegar al centro de las ciudades) es algo que resulta muy atractivo para muchas personas.

 La distancia por vía férrea entre Chillán y Cabrero es solo de 60 km, y entre Chillán y Monte Águila es de 67 km, por lo tanto, en lugar de invertir varios miles de millones de dólares el lograr una conexión a Concepción, sería de todo sentido invertir en un “pequeño” paso y realizar inversiones para conectar la ciudad de Chillán, con Cabrero y Monte Águila, lo que permitiría dar conectividad directa a estas localidades con Santiago o Chillán, pero también permite conectar Los Ángeles mediante una combinación modal (bus) que brindaría una conexión en menos de una hora entre la capital de la provincia con cualquiera de estas estaciones, para luego estar en menos de 3 horas en Santiago.

Muchos dirán que la solución ideal es reconectar la cuidad de Los Ángeles por vía férrea, pero debido al abandono de todos estos años, ese proyecto requiere cuantiosos recursos que hoy en día son escasos y seguramente hay otras prioridades, pero como reza el dicho, “para llegar lejos, hay que llegar cerca” y creo que nada aplica mejor para este caso, en que con pequeñas inversiones sucesivas, se puede ir mejorando la conectividad de todo el sur de chile, por eso, partamos con extender un tren que ya existe (Santiago-Chillán) hasta Cabrero y luego hasta Monte Águila y así continuar hasta volver a tener la red de transporte que es tan necesaria para todos. No se necesitan más material rodante (por lo corto del tramo), y solo restaría reparar la vía y las redes eléctricas destruidas en el terremoto de 2010.

Ojalá algún día los niños vuelvan a encontrar sentido a las letras del Monteaguilino, cuando “El caballito de metal” alegraba a grandes y chicos con su “chiqui chiqui chá”, creo que cada día estamos más cerca de tener un transporte de calidad, más ecológico y con menos impacto, y que esté disponible para todos los habitantes de nuestra querida Provincia de Bío Bío.

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