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Opinión

Covid-19; no sólo una crisis sanitaria, sino que social, que también estamos frenando


 Por La Tribuna

Alberto Moraga Kiel
Seremi de Desarrollo Social y Familia

Restan muy pocos países sin este virus nuevo, desconocido, que no cuenta con vacuna ni con un tratamiento específico. Estamos librando una batalla científica y médica contra el coronavirus SARS CoV-2 que mantiene al mundo entero en vilo, con más 2.500.000 de personas contagiadas y poco menos de 190.000 fallecidos.

Tal como lo sugiere Sun Tsu, hemos aprendido a conocer a este enemigo. Sabemos el genoma del virus, su comportamiento y lo que podemos hacer para prevenir su contagio y propagación.

Precisamente, gracias a ese conocimiento generado por la ciencia, la autoridad sanitaria de nuestro país ha adoptado medidas que, salvo las excepciones que se han denunciado, en general hemos acatado y cumplido como las cuarentenas, cordones sanitarios, aislamiento, el teletrabajo, distancia social y el uso regular de mascarillas y guantes.

La tendencia de nuestras estadísticas de contagio y de casos activos y recuperados han sido objeto de felicitaciones por la OMS, lo que sin duda es un indicio de que dichas medidas van, hasta ahora, por un buen camino. Pero, cierto es que cada día tiene su afán. No debemos bajar la guardia ni menos confiarnos.

El golpe que el virus está propinando a la vida y a la salud de las personas y las necesarias medidas sanitarias que protegen a las personas e impiden el colapso de los servicios sanitarios, han afectado fuertemente a la actividad productiva, al empleo y, ciertamente, al ingreso monetario de las familias. En el futuro se acecha una contracción económica que traerá un efecto social indesmentible, si no es tratada con sentido de unidad por todos los sectores políticos.

Por eso, nos estamos adelantado para evitar, con el máximo de nuestras fuerzas, la ocurrencia de estas perniciosas consecuencias, con nuevas medidas que complementarán la Nueva Agenda Social que estamos trabajando e implementando desde noviembre del año pasado.

Nos anuncian una tormenta, pero nos estamos preparando para que, en el evento de que llegue, la enfrentemos adecuadamente protegiendo inmediatamente, y con claro sentido de urgencia, a las familias más vulnerables de nuestro país.

Estos apoyos de protección son reales y, por cierto, muy concretos. En estas semanas de pandemia hemos procedido al pago de una transferencia monetaria extraordinaria, el Bono de emergencia Covid-19, que se entregó directamente a 1.500.000 familias chilenas y a 163.000 familias de la Región del Biobío.

Además de ello, se implementará el subsidio del Ingreso Mínimo Garantizado, que complementarán los ingresos de 78.000 trabajadores de menores ingresos de nuestra región, una asignación que les llegará directamente, sin intermediación del empleador.

Y, muy recientemente, el Presidente Sebastián Piñera anunció la presentación de un proyecto de ley que establecerá el Ingreso Familiar de Emergencia el cual, potencialmente, beneficiará a 157.000 familias de la Región del Biobío con un aporte extraordinario que se entregará por 3 meses.

Medidas sociales que se suman a la protección al empleo, a la devolución anticipada de la retención de impuestos y al proyecto que apoya a las Mipyme con una capitalización de 3.000 millones de dólares para el  Fondo de Garantía de Pequeños Empresarios (Fogape).

Si bien estamos frente a la peor pandemia que se tenga registro en los últimos cien años, la nueva normalidad que deberemos sobrellevar en los próximos meses, conviviendo con el coronavirus, nos convoca a no descansar en brindar protección social a las familias más vulnerables de nuestra región.

Especial Coronavirus

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