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Opinión

Camino a la tormenta perfecta (y factores que podrían aplacarla)


 Por La Tribuna

Jorge Gillies
Académico de la Facultad de Humanidades y Tecnología de Comunicación Social, UTEM

Sabido es que la irrupción del coronavirus sorprendió a Chile en medio de una aguda polarización política. Si bien en las primeras semanas el tema sanitario desplazó a esta  confrontación como factor gravitante, llevando incluso a la postergación del plebiscito constitucional previsto para fines de abril, con los días ha vuelto a cobrar fuerza, en ocasiones inusitada.

Lo que tenemos hoy es una ominosa combinación de dos elementos incendiarios que se potencian mutuamente: la pandemia y la confrontación.  Las redes sociales explotan con mensajes confrontacionales, la desconfianza ante la autoridad es extendida, incluso  las medidas de cuarentena decretadas no son tomadas suficientemente en serio por parte de la población.

Es que la crisis económica desatada por la pandemia y las medidas de confinamiento afectan no sólo a los sectores más vulnerables: a la extendida pérdida de empleos en todos los estratos, a la quiebra de empresas a gran escala, al masivo endeudamiento y  a la indefensión de quienes trabajan por cuenta propia se han unido cual burla cruel la caída estrepitosa de los fondos de las AFP y la postergada, pero no revertida, alza en los planes de las Isapres.

Ello implica que incluso sectores medios acomodados, que pudieron haberse distanciado en las semanas previas a la pandemia de los grupos más radicalizados que mantenían las protestas, hoy no tendrán reparos en cuestionar fuertemente al sistema político y económico y exigir cambios radicales de éste.

Pandemia, crisis económica severa y reforzado estallido social parecen conformar entonces el camino hacia una tormenta perfecta, que se desataría apenas concluyan las medidas de confinamiento. O incluso antes, como ya existen indicios.

Con todo, ¿hay factores que pudieran cambiar este panorama?  Aunque improbables, sí existen y son básicamente dos:

• Un amplio acuerdo político, con la inclusión de nuevos liderazgos (entre ellos alcaldes y dirigentes sociales y gremiales) que impulse medidas de mitigación mucho más profundas que las puestas en práctica hasta el momento.

• Un manejo adecuado de la crisis sanitaria, en que se pueda mantener la baja tasa de letalidad observada hasta el momento, la que ha sido valorada por organismos internacionales.

Pero para que logren aplacar la tormenta tienen que combinarse ambas. Una sola no basta.

Especial Coronavirus

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