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Opinión

Mujeres en Educación Superior


 Por La Tribuna

Marissa Barro Queirolo
Seremi de la Mujer y Equidad de Género
Región del Biobío

Este mes se cumplen 143 años de la promulgación del Decreto Amunátegui, considerado uno de los principales avances en materia de acceso a la educación de las mujeres de nuestro país.

Fue impulsado por el entonces ministro de Justicia e instrucción pública, Miguel Luis Amunátegui Aldunate, quien apoyó firmemente a las directoras de los dos liceos femeninos particulares más importantes de Santiago, que solicitaron insistentemente al Consejo de Instrucción Pública, que sus alumnas pudieran ser aceptadas para rendir exámenes ante comisiones examinadoras de la Universidad de Chile, para tener la posibilidad de estudiar una profesión en la universidad.

Uno de los primeros frutos de esta reforma educativa surge en el año 1887, en la Universidad de Chile, cuando Eloísa Díaz, se convirtió en la primera mujer chilena y sudamericana en titularse como médico.

La iniciativa de las mujeres chilenas tuvo incluso repercusiones internacionales, ya que el ejemplo de Matilde Troup, primera abogada chilena, fue utilizado como argumento y referente por mujeres que estudiaron derecho en Bélgica y Argentina, a quienes la Corte Suprema de sus países les negaba el título de abogada.

El trabajo y esfuerzo de las mujeres no ha sido menor, tras luchar por obtener estos espacios en la educación superior, hemos tenido que redoblar esfuerzos por ser consideradas por nuestras capacidades profesionales, luchando por los estereotipos impuestos por la sociedad machista.

Hoy podemos decir con orgullo que la brecha de género, en esta materia, ha tenido un giro considerable y las mujeres superan los indicadores de ingreso a la educación superior, ya sea técnica, profesional o universitaria.

Según informe del Ministerio de Educación, en los últimos 10 años se observa que la matrícula total femenina en educación superior se incrementa en un 33,7%, mientras que la de los hombres en 23,5%. El desafío ahora está puesto en la eliminación de sesgos culturales, relacionados a las elecciones de carreras o áreas especialmente masculinizadas o feminizadas.

Como Gobierno y Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género tenemos el desafío de incentivar a que más mujeres se interesen e ingresen a carreras científicas. Por ello el 2019 se lanzó la campaña “Más Mujeres en Ciencias” con el objetivo de incentivar e impulsar que más niñas y jóvenes opten por carreras relacionadas con las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas no solo para aumentar la participación laboral femenina, sino también para elevar la contribución de mujeres en carreras históricamente masculinizadas y así generar nuevos espacios con sello de mujer.

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