viernes 21 de febrero, 2020

noticias por comunas

suscríbete al newsletter

Opinión

Que este Año Nuevo beber alcohol no se convierta en otra fuente de problemas


 Por La Tribuna

Santiago, 03.05.2018. Retratos de Iván Muñoz Director de asesorias y servicios clínicos Fundación Paréntesis.
AGENCIA BLACKOUT Iván Muñoz, psicólogo.
Director de asesoría y servicios clínicos de Fundación Paréntesis

Terminamos el año con una sensación de pesadez, para algunos es angustia, para otros temor, agotamiento, frustración. En este contexto, se acaba el 2019, un evento que como en muchas partes del mundo, está asociado al consumo de alcohol. ¿Qué podemos hacer para que beber en estas fiestas no se convierta en una fuente más de problemas?

Un consumo de riesgo implica tomar más de cinco tragos en un breve tiempo, en el caso de los hombres, y más de cuatro, en el de las mujeres. En ambos casos, esa cantidad impide que el organismo pueda ir procesando adecuadamente esta intoxicación. Un trago o unidad de bebida estándar equivale a 14 gramos de alcohol puro, lo que significa, por ejemplo, ingerir una lata de cerveza o una copa de vino. Nuestro organismo demora aproximadamente una hora en procesar ese trago y eliminar el alcohol del sistema.

Según los resultados de la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, un 11,7 % de la población consume alcohol en forma riesgosa, cifra que incluye a mayores de 15 años y, de ese porcentaje, cerca de 260 mil personas padecen algún trastorno producto de la ingesta excesiva, tanto por frecuencia como por cantidad. Este porcentaje equivale a 1 de cada 10 chilenos y está relacionado con la frecuencia del consumo, la cual se da principalmente los fines de semana.

Por eso, la forma de tomar en estas fechas es denominada “consumo de riesgo”, ya que implica beber mucho en un período muy corto. En otros países, especialmente europeos, se consume incluso la misma cantidad de alcohol puro promedio al año, pero no se superan los máximos sugeridos por día y se deja un par de días sin beber, tal como sugiere la OMS. En Chile, en cambio, se suele entender el fin de semana como el momento para consumir lo que no se bebió durante toda la semana, conducta que aumenta en una instancia de celebración como las que viviremos mañana. El problema entonces es la cantidad y la velocidad con la que se bebe.

Para lo anterior, te proponemos una fórmula muy simple:

–Cuenta la cantidad de tragos: Ahora que sabes qué significa una unidad de bebida estándar (UBE), preocúpate de la cantidad que bebes.

–Toma despacio, recuerda que la velocidad es importante: deja al menos 1 hora entre trago y trago para ayudar al organismo a desintoxicarse.

–Alterna bebidas alcohólicas con no alcohólicas, ojalá agua: Una de las principales razones de la resaca al día siguiente es que el organismo se deshidrata con el consumo de alcohol, por lo que busca agua en todos los lugares de nuestro cuerpo y nuestro cerebro es donde más encuentra. Resultado: un gran dolor de cabeza.

–Aliméntate antes y mientras bebe: Ojalá comiences comiendo bien antes de consumir alcohol. Así el cuerpo tendrá energía para apoyar el procesamiento de esta sustancia. 

–No mezcles alcohol con bebidas energéticas: Si bien parece una solución para recuperarse o estar “más activo”, este tipo de bebidas, por su alto contenido de cafeína, enmascara el efecto depresor del alcohol en nuestro sistema nervioso central, por lo que pareciera que estamos más despiertos. Sin embargo, las respuestas de nuestro cuerpo serán igual de lentas ante una situación que requiera concentración y reacción.

–Si estás tomando algún medicamento, evita mezclar con alcohol: En ocasiones se desconoce cómo podría alterar el efecto de un fármaco si se mezcla con bebidas etílicas; la sugerencia es no arriesgarse.

–Si alguien no quiere beber, no insista. Muchas personas toman la decisión de no beber o de beber poco, respete a quienes toman esta decisión, que es parte importante del cuidado propio y del de otros.

–Marque su vaso o copa: Este consejo no es para evitar que se la quiten, sino para que pueda llevar un conteo real de lo que ha bebido. Cuántas veces en una fiesta se ha preguntado ¿dónde dejé mi vaso? Ante la pérdida probablemente tome el que encuentre más lleno o se vuelva a servir otro, sin recordar cuánto había alcanzado a tomar del anterior. Si esto ocurre varias veces en una noche, difícilmente sabrá qué cantidad ha bebido.

Newsletter

  • Compartir:

opinión

lo más leído

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes