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Opinión

La búsqueda de nuevas oportunidades, una obligación del mundo educacional


 Por La Tribuna

René Lagos Cuitiño.
Rector Instituto Profesional Virginio Gómez

Una de las bases de la educación, es entregar las herramientas que permitan el desarrollo de habilidades e intereses de las personas, intentando equiparar una cancha que muchas veces se inclina hacia la desigualdad. Una, que debemos erradicar. 

No debemos olvidar que la educación cumple un rol trascendental. No sólo son elementos básicos que quedan en la memoria de quienes pueden acceder a ella, sino, es abrir una ventana a un mundo desconocido, a nuevas posibilidades que terminan donde acabe la curiosidad. Ese es un rol que quienes trabajamos en el ámbito educacional no debemos olvidar, ya que, muchas veces, somos la oportunidad de nuestros estudiantes de llegar mucho más allá de lo que pudieron imaginar.

Hace pocos días, en el Instituto Profesional Virginio Gómez, se realizó un encuentro empresarial entre Chile y Marruecos, un destino alejado geográficamente, pero que permite muchas posibilidades de desarrollo a las que podemos optar. El puerto de Tánger, al norte de Marruecos, es la puerta de entrada a toda África, con un alto nivel de desarrollo y tasas de crecimiento. En una era tecnologizada, las distancias se acortan y el trabajo conjunto derriba fronteras. Y, si hasta ahora era desconocido, pues es necesario mostrar que es una puerta abierta.

Para nosotros, siendo un Instituto regional, presente en las regiones de Biobío y Ñuble, que aspiran a convertirse en uno de los polos económicos del país, estas instancias de relaciones internacionales son muy relevantes, ya que, nos permiten conocer de qué forma nos podríamos articular y organizar, ya sea a través de convenios y emprendimientos, con un puerto tan importante como el de Tánger.  Queremos aportar a que estas regiones sean una ventana al mundo a través de sus técnicos y profesionales, por lo que todos los nexos que podamos hacer en beneficio de nuestros estudiantes, nos ayudan a lograr nuestros objetivos. Esa también es nuestra responsabilidad.

¿Es nuestro rol como entidades educativas? Las conjeturas pueden ser muchas, tantas como posibles soluciones, pero creo que cada acción en beneficio de nuestros estudiantes debe ser bienvenida. Quizás, no daremos la respuesta a todas sus inquietudes, pero al menos, tenemos la obligación de ayudarles a encontrar el camino para que encuentren sus propias respuestas.

Muchas veces la falta de visión nos deja estancados entre fronteras imaginarias, por no atrevernos a soñar con más. Sin embargo, en muchas de esas ocasiones una guía adecuada, una palabra de aliento y el reforzamiento de que el fracaso no existe, porque simplemente es un paso más en el camino de ir aprendiendo, son puntos claves para el éxito.

Hoy, observamos cómo mantenernos en una vía sin observar otras posibilidades o necesidades pueden ser una barrera en el crecimiento del país. Pero esa es la invitación, atrevernos a dar el salto que nos aboque a buscar en ese mundo de posibilidades por descubrir, donde sirvan las herramientas que entregamos pero que éstas, también sean las bases para que nuestros estudiantes formen sus propias herramientas para impulsarlos a construir su propio mundo, más allá de las que, alguna vez, fueron nuestras fronteras.

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