lunes 09 de diciembre, 2019

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Opinión

Ante la crisis asumamos nuestra responsabilidad


 Por La Tribuna

Pbro. Alexis Sandoval López
Capellán Santo Tomás Los Ángeles.

Los dolorosos días que estamos viviendo nos desafían a mirar en profundidad y a la luz de Santo Tomás de Aquino las causas de una “globalización de la indiferencia”. No podemos quedar ajenos como meros espectadores de una sociedad donde el individualismo destruye la convivencia social. Tampoco podemos ser ingenuos y debemos comprender que el problema más complejo a resolver es la falta del sentido de trascendencia. Se ha perdido el sentido de Dios y, cuando esto ocurre, el ser humano se vuelve contra el propio ser humano y se destruye. La violencia del sin sentido en la vida personal y familiar, y de la soledad con sus graves consecuencias de angustia y frustración, enferman nuestro país.

En efecto, un modelo de sociedad que reduce a las personas a ser meros consumidores estimula una competitividad sin freno, incluso fuera del ámbito económico, que acaba por producir una masa de “descartados” o “desechables”. El bien individual ha prevalecido por sobre el bien común con una secuela de corrupción en todas las instituciones fundamentales de la sociedad y del estado de derecho democrático, incluida la Iglesia, tristemente. En distintos grados, nadie puede quedar eximido de responsabilidad en una debacle que viene gestándose desde hace décadas.

Hoy, como comunidad Tomasina bajo el lema “Lux et Veritas” (luz y verdad), estamos llamados a superar situaciones que son una expresión manifiesta de la violación de la justicia. Tenemos la obligación moral de comprender que la “luz y la verdad” nos exige salir al encuentro de la persona humana y en esto, no podemos ser ambiguos, porque todo nuestro ser y hacer tiene pleno sentido en la medida que ponemos en el centro a la persona y su dignidad, respondiendo a ella de una manera integral, es decir, en sus necesidades tanto del cuerpo como del alma.

La invitación a construir una sociedad más ética y humana, no puede atribuírsela ningún sector o partido, porque es una llamada a todos quienes formamos parte de nuestro país y especialmente a aquellos que tenemos en nuestras bases una inspiración cristiana. Por lo tanto, como comunidad Santo Tomás, estamos llamados a ser instrumentos de la justicia social y testigos de la solidaridad, que no hace excepción de personas.

No nos quedemos en la comodidad de la indiferencia y recordemos el tema sello de este año “amor a la verdad”, principio que nos exige salir de nosotros para abrirnos a los demás. Sólo desde la solidaridad y el respeto podremos dar respuestas verdaderas a las peticiones que se hacen y reclaman, resolviendo los problemas sin agresiones y descalificaciones.

Hoy es el tiempo de saber escucharnos, superando los individualismos y narcisismos que provocan la “globalización de la indiferencia”. Es el momento de que todos nos hagamos responsables de la búsqueda y de la construcción del bien común y aportemos al diálogo constructivo y la búsqueda de soluciones creativas, que permitan salir de la crisis con la esperanza de hacer realidad un país más justo.

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