sábado 21 de septiembre, 2019

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Opinión

La cuarta revolución


 Por La Tribuna

José Manuel Rioseco Urrutia
Ingeniero Comercial
Universidad del Bío-Bío

El Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (Clapes UC) dio a conocer hace unos días, un estudio sobre el riesgo de los puestos de trabajos al ser reemplazados por máquinas. El estudio refleja que el 42% de los puestos de trabajo que conocemos hoy, tienen riesgo de ser reemplazados por máquinas y un 17% un alto riesgo. Más que números más o menos, nos debiera preocupar que estamos haciendo. Porque esto ya está sucediendo y no sólo en Chile, si no en el mundo entero.

La automatización afectará principalmente a los trabajos repetitivos. Sin embargo, aquejará también a todas las actividades económicas, ya que las personas que estarán sin trabajo tendrán que migrar a otras. Es decir, todos estamos en riesgo. Esto nos debiera hacer pensar, ¿qué haremos como sociedad para enfrentar esta transformación?

Hay varias soluciones planteadas al respecto que no tienen fundamento. Aumentar los poderes sindicales: Esto lamentablemente no detiene la automatización, ni el proceso de transformación, porque es fenómeno mundial. Sólo hace demorar el proceso de recambio y además pone en riesgo a la mediana y pequeña empresa, al aumentar los costos en comparación con la competencia, que puede estar incluso en el extranjero. Además, incentiva y justifica el recambio de máquinas por trabajadores, por mayores costos.

Impuesto a las máquinas: Esto también podría ser una idea, pero las empresas podrían retirar su capital, e irse a invertir sus capitales a países donde no tengan estos impuestos. Además, su fiscalización sería compleja.

Conversión de trabajadores a otras áreas: El fin de la automatización es abaratar costos, y sólo se da, sí es que las máquinas son más productivas y rentables que las personas. Por lo tanto, se destruyen más empleos, que los que se crean por la automatización.

Creo que las autoridades deben actuar, sin importar los colores políticos y pensar en el futuro de la ciudad – provincia – región y el país según sea el caso.  A título personal debiéramos enfocarnos en estas áreas:

• Sector educación: Los colegios, las universidades, entidades privadas  y públicas deben interactuar entre sí. Trabajar de manera conjunta en: cursos de programación a niños y adultos gratuitos, en investigación desarrollo, competencias de ciencias, pruebas online de nivelación, desarrollos de nuevos productos, etc. La educación es el cerebro de nuestra sociedad y las neuronas son las personas que deben interactuar para lograr objetivos conjuntos.

• Sector turismo: Se debe priorizar proyectos de gran escala o asociativos. El turismo, es un servicio inagotable y es el que más puestos de trabajo crea. Por lo tanto, hay que invertir en grandes proyectos que generen mayor cantidad de turistas, como ejemplo: un casino- hotel en el salto del Laja, mejoramiento de caminos y senderos en los parques nacionales, adquirir una máquina para hacer nieve en Antuco, un hotel frente a la hermosa laguna del Laja. En Santa Bárbara y Alto Biobío se debe gestionar recursos y confianzas con los pueblos originarios, para potenciar el turismo de la zona. Así, de esta manera se podrá: mostrar su cultura, su artesanía, las bellezas de la zona. Lo que generara muchos puestos de trabajo y por ende la riqueza para nuestra zona.

Por último, debemos pensar en grande, interactuar, todos los actores y esto, además de generar un círculo virtuoso, generará la satisfacción de construir un mejor futuro para nuestra gente. Creo que este es el camino.

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