sábado 19 de octubre, 2019

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Opinión

La sociedad en búsqueda de la igualdad y equidad de género


 Por Marisel Venegas

Francisco Castillo Espinoza

Estos últimos años nos hemos enfrentado como sociedad a una serie de cuestionamientos en cuanto al actuar del día a día, la cultura machista, las faltas de oportunidades para las mujeres, las brechas salariales entre hombre y mujer, y el alto costo social de ser mujer, entre otros temas que se han colocado en el debate. De esto nace lo que hoy buscamos como sociedad, no solo a nivel de Chile, sino a nivel mundial, la igualdad entre géneros le llaman algunos, la equidad otros.

Pero antes de poder hablar de equidad o igualdad, debemos preguntarnos: ¿Qué es la igualdad y, por otro lado, la equidad de género? ¿Son lo mismo? ¿O conceptos distintos? Para la Unesco, la igualdad de género es “la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de las mujeres y los hombres, y las niñas y los niños”.

Por otra parte, la equidad de género la entiende como “la imparcialidad en el trato que reciben mujeres y hombres de acuerdo con sus necesidades respectivas, ya sea con un trato igualitario o con uno diferenciado pero que se considera equivalente en lo que se refiere a los derechos, los beneficios, las obligaciones y las posibilidades”.

Con estas definiciones, podemos distinguir que, primero, no significan lo mismo, a pesar de que apuntan al mismo fin. La igualdad busca que las personas tengan los mismos derechos, oportunidades y responsabilidades, es decir, que si yo como hombre, llego a mi casa y veo la loza sucia, la ropa sin lavar o planchar, tengo que asumir que debo lavar y planchar porque está sucio y yo estoy ahí viéndolo, así como lo haría mi mamá, esposa, hija, y no esperar a que alguien llegue y lo haga, y estaría teniendo una igualdad en cuanto a esas tareas domésticas.

En el caso de la equidad, se entiende como la imparcialidad en el trato recibido, que sea equivalente o igualitario, según las responsabilidades de cada cual, sin embargo, esto hoy no solo se puede dar entre géneros. Cuando a un/a trabajador/a se le asume más carga laboral que a otro y ambos perciben el mismo sueldo, no hay equidad laboral, o cuando un minusválido no puede estudiar en la casa de estudios que anhela porque no poseen las condiciones para que se desplace, y no por sus capacidades intelectuales, en estos y otros casos no se da la equidad, y no se trata solo un tema de diferencias de género, sino una brecha social que pienso yo que existe por la poca empatía, antes que cualquier otra cosa.

Hoy podemos ponerle equidad e igualdad de género, pero si no cambiamos antes nuestra mentalidad como sociedad de emparejar la cancha no solo por su sexo, orientación sexual, etc., sino por el hecho de ser personas, que debemos ser iguales y equivalentes ante la sociedad independiente si me desplazo, si tengo una orientación sexual o tengo capacidades físicas distintas. Si somos capaces de ponernos en los pies de otra persona, nos damos cuenta de que independiente de su género, origen, etc., valemos lo mismo, podremos avanzar en la igualdad y equidad, antes solo estaremos buscando leyes que disfrazarán lo que no somos.

Francisco Castillo Espinoza

Estudiante de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad Nacional Andrés Bello y presidente regional de Juventud Evópoli Biobío

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