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Opinión

Del tun tun al gramo


 Por La Tribuna

gino benedetti

Hace algunos días celebramos el día de la gastronomía sostenible,  fecha designada por la ONU  a partir del 2016, la cual entre sus objetivos busca promover, platos, usos y costumbres  culinarias que son parte de la expresión e identidad de un determinado territorio. Cuando ocupamos la palabra gastronomía, el inconsciente colectivo tiende a pensar, en platos refinados y elaborados, que por muchos, son prácticamente inalcanzables, pero la importancia y el trasfondo de su real definición, es desconocida. Creer que existe la receta perfecta y única para una determinada preparación o elaboración de un producto, es erróneo, ya que, los orígenes de la cocina y sus recetas, nacen bajo los delantales de una sabiduría más maternalista y el rol fundamental que tenían las mujeres. Bajo este matriarcado nace esta “gastronomía sostenible”, el sabor y el toque justo de esos popularmente llamados “causeos” es gracias al cariño y dedicación que ellas empleaban. Preguntar a  “nuestras abuelas”, por su cantidad en gramos de azúcar en su receta de pajaritos, es algo inimaginable, ya que sus ingredientes se rigen por el “Tun Tun” o por el “ahí vas viendo tú, cuanto te pide la masa”. Es aquí donde suscita la cocina, es aquí donde se forjan tradiciones, donde el gramo y el kilo no tienen balanza para ser medidas. 

La Gastronomía busca establecer una relación entre nosotros ,el entorno y los alimentos, con los que día a día nos desenvolvemos, reflejados en nuestra cultura y en algo aún más hermoso llamado familia,  las tradiciones que se forjan a través de los alimentos y su disposición en la alimentación, dan identidad a un territorio, nutren y caracterizan a una población, pero esto, con la vida acelerada que nos envuelve, se ve violentado, por el consumo excesivo de alimentos altamente procesados o intervenidos, donde en ocasiones desconocemos que estamos llevando a nuestro organismo, disipando la identidad y religiosidad que existe en la cocina. Dejando en el pasado, ritos tan importantes como la sobremesa o la alegría de los niños al momento del postre en los almuerzos familiares de antaño. Somos protagonistas y precursores de opciones, que nos llevan a preferir alimentos que estén listos para su consumo en cosa de minutos, que disponer de un mayor número de ingredientes y tiempo, para elaborar una cazuela o un charquicán. Nuestra sociedad, va olvidando, el auténtico sentido de lo que significa comer y cocinar; no se trata de ser grandes cocineros, se trata de ser más conscientes con nuestras acciones, nos preguntamos día a día ¿porque estamos expuestos a mas enfermedades? O el ¿Cómo?  De que nuestras defensas sean más bajas, pero no nos cuestionamos, cuanto influyen nuestro actuar y la elección de consumir un producto alto en “químicos y saborizantes” idénticos al natural. La remembranza me lleva a la niñez, donde para poder comer tomates o sandias debíamos esperar hasta la llegada del verano; hoy se puede consumir durante todo el año. Este simple paradigma demuestra la normalización de lo que consumimos, sin dimensionar cuánto daño le hacemos a la identidad local y a la sustentabilidad socioeconómica de nuestro territorio. Si se pregunta: ¿Por qué no tenemos una cocina o gastronomía Chilena consolidada?, también pregúntese ¿Qué hace usted para revalorizar los productos de la región? o ¿Cuáles son los alimentos, que consume y  que verdaderamente son de temporada?  La gastronomía sostenible, no radica en el cocinero, depende una concientización de  todos y de sentir orgullo, de nuestro patrimonio alimentario y todo lo que se involucre a este.

Gino Paoli Benedetti

Académico del área Hotelería, Turismo y Gastronomía

Inacap Los Ángeles

Especial Coronavirus

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