domingo 13 de octubre, 2019

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Complicaciones inútiles


 Por La Tribuna

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Al Presidente Piñera, no le ha ido bien. Asuntos propios de la economía, materias difíciles de manejar y muchas veces, debilitadas externamente, que para Chile es muy complejo porque vivimos de las exportaciones, se suman sus propios descriterios que terminan debilitándolo incluso frente a sus propios partidarios. En esto último, queda la duda si su equipo de mayor confianza, aquel que se encuentra en la Moneda, a su lado, ha tenido la fortaleza para enmendar rumbos o, más grave, ha participado de estos descriterios.

Por de pronto, en su cambio de gabinete, en que el Ministro de Desarrollo Social Alfredo Moreno, saldría de todas maneras después de haber fracasado en toda su línea, en el problema mapuche y no haber mostrado nada en el resto de las responsabilidades de su cartera, terminó en otro ministerio,  Obras Públicas, una suerte de continuidad extraña que a nadie dejó indiferente. Pero lo imprudente, es la suma de declaraciones Udi en contra de lo actuado por el Presidente en materia de “equilibrios” partidarios, que en buen castellano, molestia por las cuotas políticas que finalmente quedaron. La Presidenta, gremialista, fue dura y enfática en manifestar su molestia anunciando que se sentía, “disminuida”.

En los últimos tiempos, los partidos políticos, se han dedicado a gobernar. Y lo hacen aprobando o rechazando los nombres de aquellos designados por el Presidente en cargos relevantes. Esto me recuerda al peor periodo institucional chileno conocido con el nombre de “República Parlamentaria”. Dicho tiempo, iniciado después de la Revolución de 1891, culminando con la dictación de la Constitución de 1925, fue, para todos los analistas de la historia y de la acción política, un periodo negro, destructivo y pretensioso. Los parlamentarios disponían de ministros, los sacaban a su antojo y marginaban cualquier intento del Ejecutivo por ordenar al Estado y muy especialmente, a los ejecutivos de turno. Hoy, caminamos a lo mismo. Es cierto que no se le están coartando las atribuciones a quien ejerce la responsabilidad ejecutiva, pero el ataque a sus determinaciones personales, son de tal magnitud, acompañada algunas de amenazas en  tramitación de proyectos de leyes enviado por el Presidente de la República, que finalmente el gobernante cede, dejando a los nombrados en el peor de los mundos y fortaleciendo al partido político inútilmente, sumando de paso, un nuevo desprestigio al ya casi insostenible estado negativo de nuestro mundo político. Por ello, no me gustó que la Udi se hubiese sumado a los ataques que, de todas maneras vendrían de la oposición hacia el gobernante. No, eso no estuvo bien y, peor aún, se le sumó a los descriterios ya conocidos, una carga más de debilidad al Presidente, con la diferencia, que en este caso, provino de su propia casa. A su vez, se descubrió que están “picados” con la Ministra vocera del Ejecutivo, Cecilia Pérez. A la advertencia de dicha autoridad que señaló, ”este gobierno, no actúa en el criterio del cuoteo político”, cosa que no le cree nadie, pero se guarda silencio, fue para el Senador Pérez (otro Pérez mas), la gota que colmó el vaso y se lanzó a desacreditarla, en el convencimiento que su colega de Interior, Chadwick,  y el otro Ministro,  Blumel, no moverían ningún palillo en su defensa, cosa que ocurrió, dejándola sola. Resultado, otro chivateo más sin ninguna respuesta. Hacía tiempo que no oíamos al Senador Pérez.

Mario Ríos Santander

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