sábado 20 de julio, 2019

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Opinión

El currículum al servicio del desarrollo integral y de la calidad


 Por La Tribuna

mario_morales

Desde hace un tiempo hemos venido siendo testigos de varios  ajustes y reformas  curriculares, que siempre han sido objeto de polémicas  sociales  y con algún grado de debate técnico liderado desde el  ámbito docente, donde la mayor preocupación tiene que ver con la cantidad de horas que se agregan o se retiran de algunas asignaturas consideradas como claves para el desarrollo de nuestros estudiantes, legítima preocupación, sin embargo, no apunta al corazón del problema o al menos a plantearnos las preguntas claves:  ¿Los cambios propuestos están orientados a mejorar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes?; ¿Los cambios resultan accesibles y también universales para  toda la población estudiantil y  docentes?   Son muchísimas las preguntas que pudieran surgir, cuando se nos anuncian cambios que no han surgido producto del debate y que por ello mismo no representan conclusiones validadas, dando lugar a críticas y diferencias generadoras de dudas e incertidumbres. Por ejemplo, la “salida de la asignatura de historia” del currículum en los terceros y cuartos medios provoca, de inmediato, un gran impacto, expresado  con mucha claridad en el comentario del profesor Carlos Yáñez Vivallos, en esta misma columna.  Nadie, en el globalizado siglo XXI, puede ir por el mundo sin saber explicar su origen, y sin saber “donde está parado”; algo similar sucede con la asignatura de educación física, pero todavía no estamos en condiciones de responder nada sobre el tema de la calidad. Ahora bien, sobre la accesibilidad y universalidad del currículum es necesario señalar si éste  tiene o no tiene la pertinencia y la significación para todos los actores principales (estudiantes y profesores).

Lo que se está proponiendo tiene que ver con la desagregación del currículum, dicho de otra forma segmentación  de los contenidos, donde por ejemplo, no es que se abandone del todo la asignatura de historia, sino que ésta entra en la dinámica y en el círculo  de la electividad, para abordar segmentadamente, bajo las modalidades de taller algunos aspectos de la historia que pudieran representar el interés de nuestra población estudiantil.  La segmentación curricular se produce en el nivel diferenciado, es decir, en los terceros y cuartos medios, sobre la base de un piso común, que conserva lo estructural de nuestro histórico currículum. Lo que persigue este modelo es desarrollar las competencias, las que pueden ser muy diversas. ¿Qué son las competencias en el ámbito del aprendizaje?   Las competencias  representan un conjunto de capacidades,  aptitudes, conocimientos,  destrezas,  habilidades, actitudes y valores que permiten a la persona desenvolverse con un nivel de calidad satisfactorio  en los distintos ámbitos en que se desarrolle su vida. Las competencias más comunes podemos resumirlas en: comunicación (oral y escrita), competencias matemática, competencias  de carácter físico, competencias para sistematizar la información asociadas a las capacidades de digitalización , competencias sociales, ciudadanas culturales, artísticas, de autonomía e iniciativa personal entre otras. A esta larga lista de competencia es absolutamente necesario señalar que hay que poner en juego la personalidad completa, todo aquello de lo cual somos portadores: la grandeza  del “ser humano”.

De este modelo curricular hay voces muy críticas, porque  algo de él se ha ensayado en otras partes, como la desagregación de los contenidos educativos  en materias diferenciadas, las que son trabajadas por diferentes profesores.  En esta perspectiva, se sostiene  que bajo este modelo no es posible favorecer ni la comprensión del conocimiento  que se intenta impartir, ni su interrelación adecuada con el aprendizaje  de los estudiantes.

El currículum orientado al desarrollo de las competencias de los estudiantes merece una oportunidad, sin embargo, lo que hay que definir si éste se hace desde una perspectiva fragmentaria, que requiere muchos profesores y especialistas, (que no tenemos ni tendremos al mediano plazo) o sí se hace un  nuevo esfuerzo de transversalizar el desarrollo de las competencias a partir de lo que tenemos  y así asegurar esa  perspectiva integradora de los contenidos y por cierto del conocimiento, factor muy importante en un mundo globalizado donde los cambios emergen casi a la velocidad del sonido; pero lo más importante es que los cambios y ajustes curriculares garanticen la calidad de la enseñanza, cuestión en la cual hemos avanzado muy lentamente.-

Mario Morales Burgos

Director Comunal de Educación


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