martes 15 de octubre, 2019

noticias por comunas

EDICIÓN IMPRESA

Opinión

La convivencia escolar

Mario Morales Burgos, Director comunal de Educación (R)


 Por Sebastián Carrizo

15-04-2019_19-22-311__sinfoto.jpg

La convivencia escolar, en el Sistema Educacional chileno, nunca fue un tema que distrajera la atención de profesores y directivos , porque la escuela y el liceo era el espacio privilegiado para desarrollar, espontáneamente,  las habilidades sociales, ejercitar la tolerancia y asegurar el desarrollo de principios  y valores ; sin embargo, en el mundo de hoy , en este mundo  sin fronteras , donde la información y la comunicación  se encuentra al “alcance de la mano”, se ha producido, inevitablemente, la transculturización, con todas sus ventajas y desventajas, influyendo notablemente en la sociedad, la familia y en el mundo juvenil , haciendo de la convivencia un tema complejo, que se debe manejar con los nuevos criterios que impone la inclusión, la integración y el aseguramiento de los derechos de todos los estudiantes.

La escuela, constituye un micromundo que reproduce, en gran medida, aquellas conductas que se desarrollan en la sociedad y que son  fuentes de conflictos, por lo que hoy es necesario abordar la convivencia escolar con equipos multidisciplinarios, y con la aplicación de estrictos protocolos que permitan salvaguardar criterios justos de aplicación, para aquellos estudiantes que generan el conflicto y para aquellos que son afectados por el conflicto. Administrar esta problemática,  ha llevado al sostenedor a instalar  equipos de convivencia. Estos equipos lo integran las duplas sicosociales (psicólogo(a), trabajador(ra) social, respaldados por el encargado de convivencia y en algunos casos por el orientador, todos ellos abocados a resolver situaciones y también a planificar y ejecutar acciones que permitan prevenir actos reñidos con la buena convivencia. En todas nuestras escuelas se han destinado horas para los encargados de convivencia.

Es importante señalar que en los Proyectos Educativos institucionales de nuestras escuelas y en sus misiones,  se propone el desarrollo integral de los estudiantes, promoviendo las buenas prácticas de convivencia y el cuidado del entorno, declaraciones que  también se pueden constatar en múltiples acciones de sus programas de mejoramiento y en el currículum. Como un elemento ordenador, al interior de la escuela, surge y se implementa  el “Reglamento de convivencia”, construido y reconocido por todos y donde están explícitamente señaladas las normas, las sanciones, los protocolos y especialmente, aquellas acciones de acompañamiento a los estudiantes.

Fortalecer la buena convivencia escolar es, sin duda, una tarea que debe movilizar a toda la unidad educativa, ya que ésta se transformó en un factor que va a la par con los resultados del Simce, bajo la denominación de “indicadores de desarrollo social y personal de los estudiantes”.

En la cotidianidad de la escuela, aquellas conductas que alteran la convivencia, tienen que ver con la forma de cómo nuestros estudiantes enfrentan y resuelven las diferencias, estas formas ya vienen establecidas desde el hogar, evidenciando la falta de tolerancia y niveles de agresividad, que se expresan en la relación del día a día  al interior y fuera de la escuela. El desafío es también para nuestros padres y apoderados, quienes tienen la ineludible responsabilidad de educar a sus hijos en la forma siempre dialogante de enfrentar las diferencias; en los principios y valores del respeto y de la obediencia; todos ellos fundamentales para facilitar el aprendizaje y la posterior inserción en el mundo laboral y en la sociedad, como ciudadanos responsables y proactivos.

Newsletter

  • Compartir:

opinión

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes