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Opinión

Resguardar la productividad laboral en un año clave de reformas

Sebastián Echeverría, gerente general de Laborum.com


 Por La Tribuna

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Quedan pocos días para el inicio de abril y con ello la esperada activación de iniciativas claves para la consolidación del trabajo en el gobierno, y una de las medidas prioritarias anunciadas para este 2019 es la reforma laboral.

Se ha debatido bastante sobre su contenido: flexibilidad laboral, años de indemnización y modificaciones al documento presentado en la administración anterior son algunas. A pesar de esto, aún hay tiempo y es una muy buena oportunidad para abordar los desafíos de la productividad en nuestro país.

Este punto adquiere especial interés, particularmente por las perspectivas de crecimiento que se prevén para este año y que, de acuerdo con resultados de la encuesta de expectativas que realiza mensualmente el Banco Central, oscilaría en torno al 3,5 por ciento.

Hoy día tenemos un espacio interesante para recoger este tema, especialmente porque los niveles de eficiencia en Chile son bajos si los contrastamos con la cantidad de horas que una persona está dentro de una oficina. Sin ir más lejos, la OCDE hace un año estableció que la productividad en nuestro país se sitúa en un 50% en relación con los otros países del organismo.

Para aumentar el ritmo laboral y el cumplimiento de tareas de las empresas, es necesario profundizar en sus políticas internas e incorporar medidas que paulatinamente faciliten el desarrollo de sus trabajadores, por ejemplo, sin necesariamente estar todo el día situado en su puesto de trabajo.

Lo reflejado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para el último trimestre de 2018 será una realidad constante en el largo plazo si como país no tomamos cartas en el asunto.

Esto, porque según el organismo, alrededor de 1.798.349 personas señalaron haber trabajado 46 o más horas habituales a la semana. Eso sí, los datos no necesariamente estarían revelando que la extensión horaria se tradujera en mayores niveles de productividad.

Es importante instalar esta temática en el centro de la discusión, y aunque queda bastante por realizar, como compañía vemos que las empresas, de forma paulatina, han fortalecido sus estándares a nivel de recursos humanos, lo que sin duda es una buena noticia.

¿Pero cómo generar un círculo virtuoso entre incentivos y mayores niveles de productividad? Las fórmulas son variadas, desde beneficios al interior de las empresas hasta políticas de adaptación horaria e incluso facilidades a nivel de vestuario. Todas son mecanismos –dependiendo de la cultura organizacional y el tipo de área productiva– posibles de incorporar de manera gradual y progresiva.

Creemos que estamos a tiempo de trazar una meta en esa dirección, pero es necesario un acuerdo transversal que involucre a todos los sectores, tanto políticos como empresariales, mediante el compromiso de incorporar criterios de eficacia y eficiencia en las distintas áreas productivas de nuestro país, especialmente en aquellas más determinantes para nuestro desarrollo.

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