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Opinión

El mundo en blanco y negro

Renato Segura, Cerregional


 Por La Tribuna

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Para las autoridades del gobierno, el año 2018 “ha sido mejor para los chilenos de lo que fueron los años anteriores”. Seguramente la aseveración indigna a muchos de los miles de trabajadores que hoy respiran por la herida fruto del cierre de empresas íconos en regiones del sur del país (Maersk, Iansa, Pastas Suazo, Constructora Cial y Pastelería Sauré, entre otras).

La historia está colmada de manifestaciones de insensibilidad de quienes lideraban los grupos de influencia en los procesos de evolución del ser humano. Sin embargo, hoy como nunca antes en nuestra historia, el acceso sin restricciones a la información nos ha mostrado con tanta crudeza y exasperación la prolongación del comportamiento impasible e inhumano de muchos de los actuales líderes que deciden los destinos de miles de millones de personas.

La falta de sensibilidad del ser humano es el principal catalizador de la bipolaridad social. Frente a esto, las personas en algún momento de su vida se ven obligadas a tomar partido para situarse en el “lado correcto de la historia”.

La victoria de la materia sobre la antimateria dio origen al Universo. La existencia de Dios es la prueba del triunfo del bien sobre el mal. La globalización económica es fruto del triunfo del capitalismo sobre el comunismo. Cada día que las personas abren sus ojos y contemplan las maravillas de la naturaleza es la constatación de que la vida triunfó sobre la muerte.

Es difícil, para el común de las personas, abstraerse de observar todo lo que nos rodea desde una perspectiva en blanco y negro. Gobierno-oposición en la administración política del Estado; culpable-inocente en materia jurídica; machismo-feminismo en materia de género; rico-pobre en materia de ingresos…

La relación social entre personas tampoco escapa a este encasillamiento. La sociedad, por antonomasia, ha separado los grupos entre amigos y adversarios. Las guerras que asolaron a la humanidad se justificaron en la lógica de “estás a mi lado o estás en mi contra”.

El mundo en blanco y negro es extremadamente útil para quienes buscan alcanzar sus objetivos en forma rápida y a bajo costo. En este escenario, los medios de comunicación y las redes sociales han contribuido sobremanera en mirar el mundo como una lucha permanente de posiciones encontradas. En este ambiente importa poco la suerte de los involucrados del bando contrario, toda vez que quien gana tendrá su estrella en el lado correcto de la historia.

El fenómeno social en Venezuela es un buen ejemplo de cómo opera el mundo en blanco y negro. Se levantó una lucha declarada entre Nicolás Maduro y Juan Guaidó. Ambos líderes tienen importantes aliados que los respaldan. Declarada la guerra, importa poco la suerte de los venezolanos. Chile tomó partido. Se involucró en enviar y hacer llegar la ayuda humanitaria. El impedimento para que la ayuda humanitaria llegara a destino y la quema de un camión con ayuda, sirvió para reafirmar la tesis de que “la dictadura (de Maduro) tiene los días contados”. Cuando se conoció que el camión fue quemado por la acción de un activista pro Guaidó, la reacción del gobierno fue culpar del hecho a la dictadura de Maduro “por cerrar la frontera con Colombia”.

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