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Opinión

Ciberseguridad

Ramiro Mendoza, decano Facultad de Derecho Universidad Adolfo Ibáñez.


 Por La Tribuna

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 Como se ve también en nuestro país, el tema se ha vuelto de primera línea. Todos estamos hablando de ciberseguridad.

El 30 de diciembre, Business Insider publicó una lista con los 21 casos más aterradores de hechos que afectaron la seguridad de datos personales en la web el 2018. Hay en ese listado desde datos que se refieren a medios de pago, cuentas bancarias, datos personales comerciales, direcciones personales, números telefónicos, correos personales, claves personales, mails, cuentas bancarias, hasta datos personales y de salud de aquellos que solo le entregamos al Estado para la implementación de políticas públicas de salud.

Los números y los afectados son sorprendentes. Desde empresas tales como British Airways (380 mil personas); Orbitz (880 mil personas); T-Mobile (2 millones de personas); my Personality (4 millones de personas); Saks and Lord 8: Taylor (5 millones de personas); Sheln. Com (6, 4 millones de personas); Cathy Pacific Airways (9, 4 millones de personas); Careem (14 millones de personas); Time hop (21 millones de personas); Ticketfly (27 millones de personas); Facebook (29 millones de personas); Chegg (40 millones de personas); Google (52,5 millones de personas); Cambridge Analytica (87 millones de personas); My Heritage (92 millones de personas); Exactis (340 millones de personas); Marriot Starwood hoteles (500 millones de personas). Y desde el punto de vista del Estado, no es menor señalar a SingHealth, base que contiene todos los mails y direcciones del sistema de salud de Singapur, incluyendo la historia médica de los pacientes, sus enfermedades y tratamientos (1, 5 millones de personas) y, por último, el campeón de la lista, la principal ruptura de seguridad digital estuvo en Aadhar, que es la base de datos que contiene la información de identidad biométrica de todos los residentes de la India, que se conecta además con toda cuenta bancaria utilizada para la entrega de beneficios sociales en ese país, la cifra es de terror: 1, 1 billón de personas.

Como se ve también en nuestro país, el tema se ha vuelto de primera línea. Todos estamos hablando de Ciberseguridad. Todos nos estamos preocupando, pero la reflexión es cuánto nos estamos ocupando verdaderamente de este nuevo fenómeno. La primera respuesta, como es obvio en estas tierras, es que reaccionamos frente a los incidentes producidos, así como en la lista de estos nuevos maleantes tecnológicos los que primero aparecieron abatidos son los bancos, sobre ellos recae entonces toda la rigurosidad y pesadez normativa del regulador de turno, sea a través de nuevas imposiciones normativas o investigaciones que seguramente han de enfrentar. Olvidamos que estas nuevas normas siempre conllevan altos costos para su implementación los que finalmente serán o traspasados a los clientes o usuarios de los sistemas, bajo nuevos cargos de “mantención” o sugerentes nuevos seguros que todos terminamos tomando, dado el riesgo real de esta nueva delincuencia.

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