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Opinión

Unánime: Los Ángeles sin patrimonio (segunda parte)

Aladín Riquelme


 Por La Tribuna

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El desacato en el edificio del libertador, por la primera autoridad, no tiene ni tendrá ningún valor o sentencia en contra, (así viven los esclavos, sin derechos), a ningún tribunal foráneo le va a interesar lo que pase fuera de sus fronteras regionales, (ustedes eligen sus autoridades y arréglensela como puedan), esa es la premisa. Vergonzoso es siquiera mencionar, “vamos a demandar a Codepala por querer defender el su patrimonio”. (Háganlo porque así viven los sin voz y los esclavos)…la paralización de la obra parecía una esperanza, en que se restauraría el edificio, con todos los adelantos que hoy existen y hace más de 100 años no existían, ¿meses de estudio para decir que la remodelación no daña el edificio? Qué falsedad más absoluta, ninguno, de los jueces era arquitecto o historiador, menos tenían un equipo de especialistas trabajando con ellos, ¿con qué moral pueden opinar sobre patrimonio arquitectónico?

Se guían por un plano regulador, de hace décadas, para nada actualizado y ni siquiera eso se respeta, se jactan de cumplir reglas, que justamente destruyen, todo el valor del patrimonio que es su interior, “instrumento de planificación territorial”, ¿qué es eso? ¿Qué te quita tu historia,  la belleza de un tiempo vivido? ¿Nos debe alegrar un edificio patrimonial transformado, en pasillos de supermercado, con pérdida de valor?. Perfecto hubiese sido, conservar, y restaurar, pero eso no pasa, por la mente de quien solo quiere destruir, para así justificar el libre huso o apropiación de 2.700.000 mil millones de pesos, dinero que ni siquiera es de ellos. Se dice que se puede destruir el patrimonio, siempre y cuando no se vea desde la calle, ¿quién entiende eso?, ¿tendremos que ver el edificio solo por fuera?, ¿y no será un centro cultural?, ¿los centros culturales no son para visitarse?, respecto de la polémica de la fachada, las fachadas no se evalúan sólo por sus medidas, si no que por su contenido, expresivo su estilo, incluso la materialidad, esa masa informe con un especie de bou Windows. No es parte estructural del edificio, ni menos estilística, (esto es como cuando te roban algo y en tu propia cara te dicen que jamás te han robado).

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