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Opinión

Desde la municipalización hasta los servicios locales de educación

Mario Morales Burgos   


 Por La Tribuna

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Para muchos, cambiar el modelo de financiar la educación  podría marcar la diferencia, como también haber situado la Administración de la Educación Pública en el mismísimo Ministerio.

El Sistema educacional chileno surge a comienzo del 1800, inspirado bajo  una fuerte concepción republicana y asumiendo que, en el mundo, los Estados se declaraban responsables de educar a sus pueblos. Así nacen en Chile las primeras escuelas públicas que rápidamente empiezan a extenderse a lo largo y ancho de nuestro territorio, hasta llegar a la década del 60, donde la escuela pública es parte de la estructura social del país, cumpliendo un rol y una función  extraordinaria, especialmente en el Chile rural.

El sistema público y ministerial, el año 81, llega a su fin, dando paso a la propuesta de la dictadura de traspasar la administración de la educación a los municipios y también a los privados, relegando al ministerio a una función meramente de supervisión y fiscalización. Este cambio de modelo también afectó el financiamiento, ya que bajo una fuerte óptica de mercado, se instala la figura de la subvención por alumno que asiste a la escuela, trayendo consigo, casi de inmediato, los problemas financieros; pues a los municipios se les hace demasiado complejo hacer frente a todos los gastos fijos con un presupuesto muy fluctuante. Las investigaciones, en esta materia, señalan que este problema afectó a casi todos los municipios, quienes tuvieron que financiar los déficit con los pocos recursos del presupuesto municipal. La municipalización de la educación pública restringió, notablemente, su crecimiento, ya que los recursos, por concepto de subvención solo alcanzan para asumir los gastos operacionales, no dejando margen alguno para la ampliación , reposición y creación de nuevos colegios, en cambio el sistema particular subvencionado creció sin restricciones , por encima de la burocracia gubernamental que ahogó al afligido sistema educacional público.

Los reparos a estos nuevos Servicios tienen que ver con el financiamiento, básicamente conservan el mismo modelo de subvención, es decir, cantidad de alumnos en aula, lo que hace prever que de nuevo tendremos dificultades, ya que los territorios son todos diferentes, por lo que es posible que se reproduzcan las mismas inequidades y que tengamos las odiosas diferencias a la hora de disponer de recursos para mejorar los preocupantes indicadores. La Reforma aportará los recursos para la carrera docente y todos los nuevos requerimientos asociados a ésta, pero no podrá resolver las diferencias que se producirán en los territorios, a la hora de cobrar la subvención.

Para muchos, cambiar el modelo de financiar la educación  podría marcar la diferencia, como también haber situado la Administración de la Educación Pública en el mismísimo Ministerio, desconcentrado y descentralizado habría asegurado eliminar muchas  de las diferencias  y lo más importante, habríamos puesto en las verdaderas manos del Estado la principal responsabilidad de entregar una educación de calidad y  gratuita,  en todas las escuelas y liceos del país, sin embargo, la historia nos pone de cara a otra realidad y eso nos desafía a darle la oportunidad a estos “ Servicios Locales”…. que hasta en su denominación proyectan la figura del mercado, no obstante, se trata de un cambio y bien pude representar el comienzo de otros que nuestro sistema educacional público tanto necesita.

      

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