miércoles 20 de noviembre, 2019

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Opinión

Perfiles y Siluetas

Mario Ríos Santander


 Por LESLIA JORQUERA

02-10-2018_19-57-081__mariorios

 Asumir una identificación que en dos palabras unidas por una conjunción, “Perfiles y Siluetas”, sea la presentación social, es recoger la esencia del arte escénico tan plenamente, que la responsabilidad de hacerlo bien, se multiplica. Y lo hacen bien.

 

 No es antojadiza esta identidad. En la manifestación del arte, concurren diversos elementos que le es propio en la manifestación propuesta. Por ahí circulan instrumentos que harán vibrar la escala musical plena y transparente, (¿habrá algo en que la luz, se manifiesta tan plenamente?), también pinceles repletos de colores, danzas silenciosas, escultores introduciendo en la piedra el alma humana. En fin, el arte, aquella expresión externa de la esencia de su autor, tiene  efectivamente varias formas de llegar a nuestros sentidos y a través de ellos, a nuestra razón. Sin embargo, será el teatro, expresión del arte, magnífico y humano, el que pondrá a prueba a la persona en su dimensión de tal. De pronto, la expresión teatral, vestirá la voz, el gesto, un ademán espontáneo o cualquier otra forma en que el ser expresa su participación social. Sin embargo, será la persona, que adquiere la identidad de  actor o actriz, quien asume plena y absoluta, la responsabilidad de ser ella el arte. “Yo soy el árbol”, dice ese viejo indígena en medio de la naturaleza. “Yo soy la identidad”, dirá sobre las tablas el ser actor, expresión sublime de su interior, en su manifestación externa. Y tanta es la responsabilidad que asume, al momento de manifestar el arte, que serán muchas las ocasiones que el entorno de su escenario, será negro, plenamente negro, debiendo ser  la luz, aquella forma física de dar transparencia a una cuestión determinada, en este caso un parlamento, el desgarro del llanto o la alegría de su alma, endilgará por medio de su cuerpo y voz, lo que quiere expresar. Será tanto el arte cobijado en el actor o actriz que en ese momento teatral, bastará sólo su persona. 

Visto así las cosas, asumir una identificación que en dos palabras unidas por una conjunción, “Perfiles y Siluetas”, sea la presentación social, es recoger la esencia del arte escénico tan plenamente, que la responsabilidad de hacerlo bien, se multiplica. Y lo hacen bien.

Sí, porque ese rasgo definido que identifica una persona en su convivencia social, la perfila como un ser  reconocido de su entorno, en cuanto él o ella, es lo que es. Es entonces, su íntima  esencia, que la trasunta exteriormente configurando de esta forma, una de los dos pilares básicos del arte teatral. El otro fundamento, será la persona, que a través de su forma física, traslada hacia sí mismo lo que de otro, quiere expresar. Silueta errante, que hoy es el juglar de ayer y mañana otra forma de vivir.

“Perfiles y Siluetas”, cumplen 20 años de vida. Dos décadas de sobrevivencia en una sociedad como la angelina que sólo en este último tiempo, ha comprendido algo más el arte. Por lo menos, ya hay un grupo, que aumenta en número. No son los mismos que estuvieron en todos aquellos lugares en que se manifestaba el arte, hay algo más. “Perfiles y Siluetas”, por su parte en una vida repleta de incomprensiones y dificultades para sobrevivir, ahora se da el gusto de organizar encuentros teatrales  que, ininterrumpidamente, durante 14 días, tenemos la oportunidad de asistir a 14 obras distintas, de 14 lugares de Chile, coronando la creación colectiva de este grupo teatral en la “meca” de teatro chileno, el Ictus en Santiago. Concluyo meditando, que habiendo llegado a los 20 años de vida activa, y nueva tesorería, la “Cajita Feliz”, algo desconocido en el arte de provincia, de momentos, en medio de una soledad casi insostenible, “Perfiles y Siluetas” ha adquirido un certificado de larga vida.

Mario Ríos Santander

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