sábado 07 de diciembre, 2019

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Opinión

Los beneficios de trabajar y estudiar a la vez

Fernando Quiroga Dubournais, vicerrector sede Concepción Universidad San Sebastián.


 Por LESLIA JORQUERA

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 A futuros médicos, abogados o profesores atender en un supermercado o en una tienda del retail, les permitirá mejorar su forma de relacionarse con otros, observar realidades que quizás, por su experiencia de vida, les han sido ajenas.

Para la actual generación de estudiantes de educación superior el futuro se visualiza colmado de grandes desafíos. Insertarse en el mercado laboral les exigirá contar con competencias que trascienden su formación disciplinar. El mundo del trabajo cada vez más requiere a profesionales creativos, empáticos, capaces de desempeñarse en equipo y flexibles a los cambios. Personas que sean agentes de cambio social.

En ese sentido es relevante que los jóvenes, durante su formación universitaria, aprovechen todas las instancias para enriquecer su desarrollo personal. Sin que aquello implique descuidar sus estudios y responsabilidades, los futuros profesionales deben vivir experiencias que les ayuden a conocer su realidad, vincularse con diversas personas y enfrentarse a problemas concretos. Los voluntariados, la acción política y la participación en clubes deportivos, culturales o sociales son opciones, pero sin duda el trabajo remunerado es una fuente de aprendizaje incomparable para ellos.

En Chile un 9% de los estudiantes de educación superior trabaja, una cifra muy inferior a la que registran países europeos donde el porcentaje bordea el 40%. Trabajar mientras se estudia tiene innumerables beneficios. Además de la posibilidad de generar recursos que les pueden servir tanto para mitigar sus gastos como para actividades recreativas, en esta etapa un empleo deja profundas enseñanzas.

A futuros médicos, abogados o profesores atender en un supermercado o en una tienda del retail, les permitirá mejorar su forma de relacionarse con otros, observar realidades que quizás, por su experiencia de vida, les han sido ajenas y, en definitiva, conocer los problemas cotidianos que deben enfrentar los trabajadores en Chile. Vivencias que, el día en que deban ejercer su profesión, les resultarán de gran utilidad para ponerse en el lugar del otro.  En ese contexto, destacamos el proyecto de estatuto laboral para estudiantes impulsado por el Ejecutivo. La iniciativa, ya aprobada en la Cámara de Diputados, regulará los empleos que puedan desarrollar los jóvenes mientras estudian poniendo algunas condiciones, por ejemplo, que la contratación no pueda exceder las 30 horas semanales y que el joven, aunque tenga un salario, no pierda beneficios como becas, acceso a créditos y la previsión de salud de su familia.

Como toda iniciativa ha sido valorada por algunos actores, criticada por otros y, obviamente, es perfectible. Pero sin duda va en la dirección correcta cuando sabemos que hoy muchos estudiantes trabajan de manera informal. Regular estas relaciones contribuirá al respeto de los derechos de estos jóvenes, sin embargo, ante la imposibilidad de controlar el cumplimiento de la ley, es necesario que los empleadores asuman como un deber ético garantizar los derechos de los trabajadores y entender la relevancia que ese empleo tiene en la formación del futuro profesional. Una positiva experiencia laboral en esta etapa contribuye a generar mejores profesionales que aportarán en el logro de una sociedad más inclusiva, amable e íntegra.

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