martes 10 de diciembre, 2019

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Opinión

Biobío, el diamante en bruto en turismo

Más allá de lo económico, pareciera ser que el problema no está en esto, sino en que no se ha logrado crear o indicar a Biobío como un atractivo turístico.


 Por LESLIA JORQUERA

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A lo largo y ancho de Chile prácticamente cada zona tiene algo que la hace propia, un atractivo que atrae a los visitantes, a los turistas hacia sus costumbres sus tierras y que gracias a los turistas logran gran parte de sus ganancias económicas.

En el norte, las hermosas playas son dignas de visitar y es que cada municipio aprovecha lo que tiene y considerando el buen clima de la zona y sus parajes, le sacan provecho para que los turistas los visiten.

Por el sur, por ejemplo, también aparecen ciudades como Valdivia o Puerto Montt que pese al clima, comúnmente son los lugares escogidos por los visitantes, quienes no pierden oportunidad de atraer visitantes.

Sabido es que la capital de la región de Los Ríos es una ciudad universitaria y pese a ello, el municipio constantemente se empeña en mejorar la infraestructura de la comuna para atraer a los turistas. La misma costanera, conocida a nivel nacional, la clásica feria fluvial es un lugar que no se puede dejar de visitar. Los torreones o los fuertes de Niebla y Mancera también son lugar que han sido mejorados precisamente para mejorar la parte turística. Corral también aporta lo suyo con otro fuerte.

En ese sentido, en el sur entendieron y vieron en el turismo como una fuente inagotable de recursos y es que a diferencia de los berries, el turismo nunca se va a acabar.

La provincia de Biobío no está ajena a esta realidad desde el punto de vista de sus parajes. Comunas como Alto Biobío o Antuco regalan a sus visitantes una belleza única dada sólo por lo hermoso de la cordillera, pero finalmente ¿cuál es la diferencia entre esta zona y Los Ríos? ¿Falta de recursos?

Más allá de lo económico, pareciera ser que el problema no está en esto, sino en que no se ha logrado crear o indicar a Biobío como un atractivo turístico.

El más claro ejemplo de lo anterior son los Saltos del Laja, uno de los lugares más visitados hace una década, pero que de un tiempo a esta parte ha decaído, sobre todo si se mira desde la parte paisajística, donde hoy en día el entorno definitivamente no ayuda.

Esto ha sido una constante pelea de los comerciantes que ahí trabajan, quienes ven con rabia y ofuscados como la suciedad ha ido matando el turismo lentamente.

Por lo mismo, la provincia de Biobío debe dar un paso más allá, comenzar a potenciarse en esta área y fomentar el turismo, viendo en ello, una posibilidad de crecimiento y desarrollo importante y perdurable en el tiempo.

Y por último las autoridades deben ver a la zona como un diamante en bruto desde la perspectiva económica. 

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