sábado 24 de agosto, 2019

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Opinión

En representación del estero Quilque

¿Merece nuestro estero Quilque respirar tranquilo? Nuestra reflexión debe ser que no es el estero el que se desborda y nos inunda con sus aguas sucias, son nuestros actos ciudadanos y decisiones territoriales.


 Por Cristian Delgadillo Rosales

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Chile país de bondades pero también de grandes desastres. La población humana se ha expuesto a consecuencias desastrosas desde su génesis y a lo largo de su historia persiste en su decadencia con respecto a las decisiones y prioridades que se han debido considerar; esto permite existan hasta hoy riesgos latentes para la población que requieren ser subsanados desde su origen.

A nivel local, sin duda somos parte del problema y también de la solución. En nuestra ciudad el recorrido del estero Quilque nos permite observar dos situaciones: un estero serpenteando gracioso bajo el cemento urbano, con algunos tramos de agua manchada con crestas onduladas que se dejan ver bajo los sauces llorones. En otra, lo observamos arrinconado y hacinado con un lecho fangoso, que cruelmente permitimos que ingiera kilos de plásticos, basura y desechos; hacemos caso omiso de su intento desesperado por esparcirse después de una lluvia copiosa, inundando calles y almacenes. El riesgo de inundación permanecerá si nuestra cultura no cambia, si transversalmente al priorizar las decisiones lo dejamos para el final. Probablemente no será navegable, como el rio Mapocho, ninguneado por años y que despertaba con furia cada invierno cobrando su territorio, arrastrando todo a su paso,  estero Marga Marga, también te estoy nombrando.

Las ciudades crecen ¿tenemos políticas de planificación territorial?, ¿Cumplimos cabalmente la ley? La gestión del riesgo debe iniciarse allí, controlando el uso del suelo y la expansión de la población urbana, las actividades en el territorio son las que más impactan. Controlar las consecuencias locales significa infraestructuras a favor de la protección de los individuos y del Estero. Esto disminuye la exposición al riesgo; promover la Gestión Integral del Riesgo permitirá que la naturaleza se exprese y  nosotros a adaptarnos a su cambio constante y vivir en concomitancia.

¿Merece nuestro Estero Quilque respirar tranquilo? Nuestra reflexión debe ser que no es el estero el que se desborda y nos inunda con sus agua sucias, son nuestros actos ciudadanos y decisiones territoriales que aún están a tiempo de ser revertidas o subsanadas. La administración de un territorio es responsabilidad compartida, todos tenemos un espacio, la  valoración de  seguridad tributa a nuestros actos, nuestro sentido de pertenencia parte desde el hogar y complementado en la escuela. Un sello fundamental que debiera tener realce en todo currículo ministerial es atesorar nuestros ríos, mar, montañas, volcanes, conocer su comportamiento como expresión máxima de la naturaleza, su modelamiento constante por el movimiento de las placas terrestres, por el viento, por la lluvia torrencial. Este sentido geográfico de pertenencia es lo que el Estero Quilque espera de nosotros: su desborde es la expresión genuina de una protesta, como el río Bío Bío hacia los habitantes de Concepción, el mar para quienes viven en la costa chilena y los volcanes para el extenso territorio cordillera.   


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