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Opinión

Dejar a los niños ser niños

Alejandro Mege Valdebenito


 Por La Tribuna

14-05-2018_20-14-551__alejandromege

 Lo preocupante es la finalidad que tiene el proceso: construir una élite desde la primera edad para gerenciar la economía de mercado y para lograrlo los niños deben dejar de ser niños.

Como una acción propia del neoliberalismo educativo, que considera la educación como un proceso tendiente a formar personas para competir en el mercado ha sido considerado por varias personalidades del mundo cultural, académico y político de nuestro país, los “preuniversitarios” que se ofrecen para niños de 3 años como un apresto escolar –incluso se ofrecen servicios de “preparación de exámenes” desde los 6 meses de edad- convirtiendo el proceso en un entrenamiento previo al ingreso a la educación formal y asegurar a los menores, y a sus padres, la incorporación a colegios de élite, transformando a los estudiantes en usuarios del sistema educativo, a los padres en clientes y a los profesores en formadores del capital humano en un mundo donde es la economía la que dicta las reglas en la vida social. Expertos cuestionan la idea de este apresto escolar que desvirtúa el  sentido de la educación que respeta el desarrollo armónico, emotivo, cognitivo y social de los niños.

 

El aprendizaje enfocado de preferencia en la obtención de buenos resultados fomenta la competencia y el individualismo descuidando la dimensión emocional y el cultivo de la sociabilidad en el niño, donde el sentido ético de la vida no es un referente que tenga mayor importancia y ya no es  misión de la escuela  formar personas integrales, pensantes, reflexivas y críticas, lo que resulta ser un delito de lesa humanidad, especialmente cuando se trata de la educación de menores de 3 años que  resultan ser adiestrados, sin que tengan real conciencia de ello, para ser exitosos, más no para ser niños felices, en una etapa donde los afectos y la sensibilidad humana se encuentran a flor de piel y la libertad está aún en vías de concientización.

 

Si bien, experiencias han demostrado  que la alfabetización comienza a desarrollarse antes que los niños ingresen al sistema formal y que la comprensión de conceptos numéricos es posible lograrse en menores de 3 años, los estudios efectuados en 55 países durante 15 años no encontraron una relación significativa entre las habilidades lectoras y la edad de ingreso a la escuela.

 

En el mismo sentido, un estudio de niños en Nueva Zelanda que iniciaron su proceso de alfabetización en las edades de 5 y 7 años, evaluados a la edad de 11 años, demostró  que no hubo diferencias en habilidad lectora, sino que, además, quienes comenzaron a los 5 años el proceso formal desarrollaron actitudes menos positivas hacia la lectura y mostraron peor comprensión de textos que quienes habían comenzado a los 7 años.

 

La cuestión es que, si bien es posible aprender antes de la edad de ingreso a la educación formal, no todos los niños se desarrollan a la misma edad ni al mismo ritmo, ni todos cuentan con las mismas habilidades cognitivas y similar bagaje cultural y social, lo preocupante es la finalidad que tiene el proceso: construir una élite desde la primera edad para gerenciar la economía de mercado y para lograrlo los niños deben dejar de ser niños.

 

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