sábado 25 de enero, 2020

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Opinión

Mis lucas donde yo las vea

Tomás Leiva Lerou.


 Por LESLIA JORQUERA

13-04-2018_20-17-021__tomasleivalerou

¿Para qué andamos con cosas? Una de las principales razones por las que votamos es para “decidir” que harán con las lucas que nos sacan a impuestos. Y qué mejor forma que controlar el despilfarro de casino que descentralizando el asunto. Pues bien, ¿hasta cuándo vamos a permitir que los “Srs. Parlamentarios” hagan oído sordo al respecto?

 

Don José Antonio Kast hizo alusión al tema en su candidatura presidencial. Mencionó que simpatizaba con la idea de la independencia fiscal a nivel de intendencia. ¡Harto poco!  Suena a propuesta de una tibio social-demócrata (nótese que no es un piropo). Es poco debido a que sólo se mencionó y dudo que el Sr. Presidente considere la idea. Poco también ya que consideraba la medida sólo a nivel de Intendencia. Tienen miedo de entregarle soberanía fiscal a territorios pequeños. Yo propongo independencia fiscal a nivel municipal. Que los impuestos sean establecidos y cobrados por los municipios. Que los municipios financien a sus respectivas intendencias. Y que las intendencias alimenten al gobierno central.

 

Si el alcalde de Los Ángeles me sube muchos los impuestos. Simple, me voy a Antuco, Santa Bárbara u otra ciudad. Un poco más fácil que tener que cambiar de región o país, ¿no cree usted?

 

Hay que recordar que las inversiones se realizan donde hay ciertas ventajas. Santiago, Concepción, Valparaíso, etc. tienen acceso a todo: conectividad, redes de telefonía e internet a alta velocidad, cercanía a los puertos, entre otras. ¿Qué ventajas poseen las ciudades y pueblos más aislados? Muy pocas. Con una independencia fiscal eso podría cambiar. Imagínense a Antuco con un sistema laboral flexible y un impuesto a las sociedades de un 12% (como el principado de Liechtenstein). En cuestión de años se volvería una capital turística.

 

Un caso cercano a esto es Colombia, que entregó independencia fiscal a territorios más pequeños y eso permitió el desarrollo de ciudades distintas a Medellín.

 

La segunda razón es que facilita la competencia entre administraciones. Algo así como las renovaciones de patentes. Uno puede escoger en qué municipalidad lo realiza y estas compiten para que más automovilistas las escojan. Con la diferencia que mi propuesto no habla de un ítem y una vez al año, sino de toda la economía y durante todo el año. Podemos tener muchas leyes de transparencia en gasto “administrativos”, pero todos sabes que plata que llega a manos de burócratas es plata perdida.

 

Y la tercera razón es porque quiero. Quiero que mis impuestos se gasten donde mis ojos lo vean. ¿O es muy tonto lo que estoy diciendo? Nadie fiscaliza mejor el dinero que quien lo gana.

 

Tomás Leiva Lerou.

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