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Opinión

Jardines infantiles públicos a la altura de los niños y niñas

Es una tremenda responsabilidad el administrar la visualidad de niños y niñas y hacernos cargos de su espacio.


 Por La Tribuna

En el mundo de la Educación Parvularia se habla de apego en referencia al vínculo temprano de niños y niñas con un adulto significativo, lo cual es considerado clave para el desarrollo posterior de los párvulos. Estudiando el apego, es realmente importante compartir la visión del arquitecto de Junji Myriam Pilowsky, quien plantea que existe otro apego que es el espacial porque los seres humanos tenemos apego a los lugares y a los objetos que allí hay, lo que es especialmente relevante en niños y niñas. El espacio es un lugar que tiene límites distinguibles, sean éstos físicos o virtuales. Reconocer un espacio de contorno definidos como la pieza que se habita, es fácil porque existe un adentro y un afuera muy determinado. Es decir, se traspasa una puerta y eso hace que uno esté en ese lugar. Hay espacios que uno utiliza a diario, además de la casa habitación, está el espacio del trabajo que cada cual trata de adornar a su gusto.

Sólo acuérdese de algún rincón donde jugaba, quizás recuerde con más exactitud el espacio donde estaba con hermanos, primos o amigos. Por ello, es una tremenda responsabilidad el administrar la visualidad de niños y niñas y hacernos cargos de su espacio, que estará ligado a todo un acervo de recuerdos que atesorarán para el resto de su vida.

Los niños y niñas tienen dos nidos; uno la casa y el otro su jardín infantil y es muy importante que otorguemos apego a través de la identidad de los espacios. No hay un jardín infantil igual a otro, incluso hayan sido proyectados por una o un mismo arquitecto. Es fundamental que los jardines infantiles sean lo más acogedores posible para los niños, y eso se fundamenta en ponerse a “su altura”, no se deben colgar cosas tan altas porque eso acentúa la percepción de que el lugar es más alto aún para ellos.

Comprendamos que los niños/as que van por primera vez al jardín infantil están encariñados a una serie de objetos en su casa y llegan a un mundo nuevo, entonces hay que prepararlos gradualmente para que se acerquen a los nuevos elementos que en el fondo tienen que adoptar. Si a los adultos nos cuesta cambiarnos de casa, imagínense cómo lo viven los niños. Por ello, durante la etapa de adaptación no es bueno recargar tanto los ambientes para no impactarlos con tanta cosa nueva, mejor es dejar espacio libre para que ellos mismos vayan poniendo objetos propios en el jardín infantil.

Definitivamente el apego espacial existe y pareciera que su ingrediente principal es el registro que vamos construyendo del lugar en nuestra memoria. Por ello, cuando ingresa a uno de nuestros jardines infantiles, se dará cuenta la creatividad que utilizan nuestras educadoras de párvulos y técnicos en educación parvularia, quienes se desviven por crear junto a los párvulos, el mejor espacio para el futuro de Chile.

Andrea Saldaña León

Directora Regional Junji Biobío

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