domingo 20 de octubre, 2019

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Opinión

La ética de sociedad

Alejandro Mege Valdebenito.


 Por LESLIA JORQUERA

21-08-2017_20-04-511__alejandromege

“Todos estamos de acuerdo con la existencia y la necesidad  de la ética, pero no de una ética para nuestras propias actuaciones”.

Al finalizar la presentación que vinculaba hechos de la vida diaria con la ética, el expositor se preguntó: ¿para qué sirve entonces la ética? Y se respondió a sí mismo que si la ética hubiere estado presente en las acciones de muchas personas pertenecientes a diversas instituciones de nuestra sociedad, se habrían evitado el sufrimiento y la muerte de centenares de menores supuestamente protegidos en hogares con funcionarios pagados con los impuestos de todos los contribuyentes y se habrían ahorrado miles de millones de pesos al erario nacional, necesarios para atender urgentes problemas sociales, si algunas personas, no las instituciones, que también fueron mancilladas por unos cuantos, no todos, hubiesen actuado de manera ética. Sin embargo, bajo ninguna excusa los responsables de la  administración de dichas instituciones pueden eludir la responsabilidad que les compete en el control del desempeño ético de sus miembros. Los ejemplos del grave daño que hace a la sociedad la falta de ética se multiplican, se ven a diario, están en todas partes corroyendo los fundamentos de la sociedad  y  lo grave es que por ser tan habituales ya no  sorprenden a nadie. Y lo peor es que hacemos poco o nada por solucionar la crisis que vive la ética de nuestro tiempo. Más cuando las faltas  a la ética suelen no tener sanciones en nuestra legalidad aunque sus transgresiones salgan caras en recursos, en dignidad y en vidas humanas.

Todos estamos de acuerdo con la existencia y la necesidad  de la ética, pero no de una ética para nuestras propias actuaciones, sino que de una ética para los demás.

Nunca como ahora se había hablado tanto de ética y el concepto se está usando profusamente como adjetivo para calificar las diferentes acciones humanas como si quisiéramos adormecer muestras conciencias ante situaciones que la vulneran sean en las áreas de la política, la economía, la  salud, la educación, el comercio, incluso en la expresiones artísticas y deportivas, como si al adjetivarlas nos estuviéramos recordando que la ética es un valor y una actitud que nació con el ser humano que nos permite distinguir lo que está bien y lo que está mal y que debe formar parte del correcto comportamiento que cada uno debe tener.

La ética constituye el andamiaje sobre la que se sostiene una sociedad sana para hacer la vida social más digna y confiable y debiera ser la educación que la contiene la que debiera hacer la diferencia en la formación ética de las personas. Más, si la educación no es asumida como una tarea colectiva de formación humana no es posible romper el círculo vicioso que consume los valores más relevantes y de aceptación universal como son la honradez, la solidaridad, la igualdad, la tolerancia, el respeto por la leyes, escritas o no, producto de lo mejor que ha producido la humanidad a través de la historia.

Alejandro Mege Valdebenito.

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