domingo 20 de octubre, 2019

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Opinión

¿Cómo influye la actividad física en nuestro corazón?

Angelo Meza Carrasco, kinesiólogo, postgrado en Rehabilitación Funcional Lesiones Deportivas, Universidad CAECE, Argentina


 Por Zazil-Ha Troncoso

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Considerando que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte más frecuente en Chile y el mundo, en el inicio de agosto, mes del corazón, es necesario comprender la importancia del autocuidado y la incorporación de conductas saludables, como el ejercicio en las rutinas diarias.

El corazón es una parte fundamental del cuerpo, es único, tiene un trabajo constante, funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana; puede adaptarse a los estímulos que se le dan, aumentar su ritmo si está expuesto a una actividad física, emociones y nerviosismo, entre otros, y a su vez, bajar su ritmo cuando duerme, descansa o está en reposo; en resumen, es un órgano excepcional.

Esta bomba sistémica tiene a cargo, además de su propia función, ser el complemento de otros órganos que dependen de él, como el sistema cardiorrespiratorio, donde el corazón se encarga de que el cuerpo se oxigene, y el cardiovascular, que permite que la sangre pueda circular y llevar nutrientes a través del cuerpo. Por esto, es importante brindarle una mantención adecuada, para que pueda latir sin sufrimiento.

Muchas de las patologías asociadas al corazón, como los infartos y las cardiomegalias (aumento del tamaño del corazón), entre otras, están dadas por el trabajo que ejecuta y el poco cuidado que se le brinda. Generalmente no se realizan chequeos hasta tener un síntoma, entonces, ¿cómo se puede entregar bienestar al corazón?

La alimentación es la base de todo y mezclar ejercicios con regularidad es clave. Lo primero ayuda al sostenimiento, regeneración y estabilización del sistema, por ende, todos los órganos se verán beneficiados, incluyendo el corazón, y en el caso del ejercicio físico regular, hace que este se fortalezca, tenga mayor capacidad para poder latir y distribuir nutrientes, así como soportar mayor carga y elevar su resistencia, entre otros beneficios.

El ejercicio ayudará a mantener en óptimas condiciones el corazón, pero se debe comenzar de manera controlada, teniendo en cuenta las capacidades individuales de cada persona. Es indispensable generar una rutina, ya que como se trata de un músculo, al trabajarlo aumentará de tamaño, haciéndose más fuerte.

Idealmente, los ejercicios se deberán realizar mínimo tres veces a la semana con una intensidad moderada-alta, especialmente de fuerza y aeróbicos; por ejemplo, salir a caminar todos los días por 40 minutos ayudará a mantener el corazón activo. Tomar agua no se debe dejar de lado, pues también facilita su trabajo y la captación general de nutrientes.

Sin embargo, es importante considerar que si nunca se ha realizado algún tipo de actividad o deporte, antes de iniciar es fundamental un chequeo médico para ver si el corazón está apto para exponerse a nuevos esfuerzos. 

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