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Opinión

Conciencia de Misión

Sebastián Dreyfus Vocero de Voces Católicas


 Por La Tribuna

20-01-2017_20-48-37SebastiánDreyfus

La Iglesia Católica, al igual que otras instituciones de nuestra sociedad actual, ha sufrido una pérdida de credibilidad en la opinión pública por situaciones vergonzosas e inaceptables por acción y omisión.

 

Han terminado las fiestas de fin de año y comenzamos a prepararnos para las merecidas y necesarias vacaciones de verano. Sin embargo, cientos de jóvenes y también familias completas participan de misiones católicas universitarias y familiares en distintas lugares de Chile y también en otros países. ¿Qué los motiva a regalar su tiempo, sacrificar comodidades?

El Papa Francisco nos dice en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium que “la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”.

Y prosigue: “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida.”

Justamente lo que los motiva es la conciencia de misión, esa necesidad de compartir el regalo que se nos ha dado. La fe, al igual que el amor, se acrecienta en la medida que se comparte. Hoy nuestra sociedad necesita cultivar una cultura de encuentro capaz de acoger las diferencias, buscar el bien común, promover la solidaridad, asistir a los excluidos.

La Iglesia Católica, al igual que otras instituciones de nuestra sociedad actual, ha sufrido una pérdida de credibilidad en la opinión pública por situaciones vergonzosas e inaceptables por acción y omisión. Sin embargo, como pocas, de la mano del Papa Francisco ha dado muestras de renovación pastoral buscando los caminos más adecuados para llegar a todas las periferias de la existencia humana con la alegría del evangelio.

Cristo, el Dios hecho hombre, para muchos jóvenes es aquel maestro y amigo a quién quieren seguir. Quieren ser sal  y luz del mundo, regalar lo mejor de sí aun sabiéndose débiles. Animados por la oración que apacigua el espíritu quieren servir genuinamente al prójimo al igual que la Virgen María.

Nuestro Chile querido necesita de jóvenes que aspiren a lo alto, a lo más alto. Qué sean capaces de salirse de sí mismo y sus proyectos personales. Capaces de discernir con libertad buscando la verdad y bien mayor. Capaces de comprometerse para toda la vida. Sin duda la experiencia de las misiones universitarias y familiares es un aporte en la educación de nuestra juventud.

Sebastián Dreyfus

Vocero de Voces Católicas

 

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