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Opinión

El Sename: la casita del horror (parte II)

Francisco Muñoz Almendras, ciudadano


 Por La Tribuna

14-11-2016_21-16-43FranciscoMuñoz

Desde el foco netamente intervencionista, como punto de partida, se debiesen inyectar, de manera proporcional a las necesidades de cada menor, una mayor cantidad de recursos para abordar, tanto en ellos como en sus familias, las diversas y difíciles situaciones a las cuales ellos se ven sometidos, y que van desde el consumo de drogas hasta el abuso sexual, violencia intrafamiliar y suicidio.

Las familias de los menores también deben ser integradas en la rehabilitación; no se saca nada con rehabilitar al niño si este volverá al mismo contexto que en su momento lo derivó a un centro del Sename, y evitar que otros miembros de la familia también ingresen al mismo.

También se debiese convocar a todos los profesionales calificados que quieran aportar con la modernización y con la rehabilitación de los niños del Sename. Podemos ver cómo se ha hecho un trabajo espectacular durante décadas con la Teletón; por qué no copiar el mismo modelo que tantos éxitos y satisfacciones le ha dado a tantas familias y niños en nuestro país, un modelo a la chilena que debiese ser replicado contextualizándolo al Sename, porque considera todas las variables y las características de nuestra sociedad y mira a la persona como un ser holístico, antes de copiar algún modelo extranjero, que como en muchas otras oportunidades se ha hecho y que no han funcionado porque las condiciones sociales y los contextos de los mismos distan enormemente de la realidad chilena.

Tampoco sería descabellado ver al Estado garantizando la educación de los niños desde la primera infancia en salas cunas, hasta la misma educación universitaria, de manera gratuita, con la salva excepción de que durante un par de años se le exija a los egresados trabajar allí por una cierta cantidad de tiempo, con la recompensa de asegurar un puesto de trabajo en la atención pública y la opción de elegir perfeccionarse en la carrera del profesional.

Esto daría esperanza y un modelo a seguir a los menores que se encuentren allí, y darles a entender que ellos también pueden llegar hasta esas instancias. Así como se ha visto en el caso de la misma Teletón.

Y finalmente, se debiese regular el sistema de adopción que actualmente rige en nuestro país, que si bien se asegura de que los niños adoptados lleguen a hogares bien constituidos, la tramitación es demasiado engorrosa y burocrática.

Este es un compromiso de todos, debemos actuar rápidamente; hago un llamado desde esta humilde tribuna al mundo político en general, a que por un momento dejen sus diferencias de lado, y así como tienen la capacidad de poner proyectos de suma urgencia a asuntos que en realidad no lo son, hagan lo mismo con la reformulación y modernización de los centros del Sename, que este no sea un caldo de cultivo para seguir perpetuando las injusticias sociales, sino que sea la oportunidad para acortar las brechas de injusticia y de inequidad que existe en nuestra sociedad.

Chile somos todos, especialmente los más desvalidos: los ancianos y los niños… juventud, divino tesoro.


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