jueves 19 de septiembre, 2019

noticias por comunas

EDICIÓN IMPRESA

Opinión

Una muy mala educación

Una sociedad que tiene como único fin la acumulación de riqueza económica trastorna a las personas pues las hace competir unas contra otras, hace desaparecer la cooperación.


 Por ALEJANDRA SANCHEZ OCAMPO

22-11-2015_22-51-47AladinoAraneda640x480

Colusión, evasión, elusión, abuso, cohecho, cooptación, conflictos de intereses, uso de información privilegiada, posición dominante, uso malicioso de información, fraude al fisco, boletas y facturas ideológicamente falsas, etc., son algunos de los términos que se han incorporado a nuestro lenguaje cotidiano para calificar actos de personas que han hecho uso malicioso de las leyes, aprovechando el conocimiento de ellas y sus posiciones de poder, las han violado, torcido o simplemente se las han echado al bolsillo, afectando a miles de personas, perjudicado al Estado y dañando irreversiblemente la confianza ciudadana.

La pregunta que todos nos hacemos es ¿dónde aprenden todas esas acciones engañosas? ¿Existe una institución educacional que los prepare para ello? Siempre se ha dicho que la cárcel es la escuela de los delincuentes, que allí se aprende a delinquir y que de ahí se sale con más conocimientos, pero dónde aprendieron esos empresarios, gerentes, ejecutivos y políticos que no han estado en ninguna cárcel y difícilmente vayan a ellas pues las cárceles se hicieron para otros delitos. ¿Dónde aprendieron a ser tan malos ciudadanos, perversos y embusteros?

No lo aprendieron de ninguna escuela de nuestro país –al menos chilena- pues la educación que se imparte en ellas busca hacer buenas personas, de bien, con hábitos operativos buenos (virtuosos y no viciosos). Una persona educada se caracteriza por su buen obrar moral, por eso es educada. La mala educación, en tanto, es fruto de una acción defectuosa, por ausencia explicita de un bien concebido por el intelecto y apetecido por su voluntad, por inclinación a un bien aparente o por confusión de medios y fines. Rousseau, sostenía que el hombre nace bueno pero que la sociedad lo corromper. Todo indica que es “esa” sociedad construida por el economicismo mercantilista, carente de valores humanistas, la que termina por corromper a las personas, cuando se pierde de vista el bien moral y cuando se obsesionan sólo por bienes utilitaristas; pero no son las escuelas y sus profesores los responsables de esa muy mala educación, pues allí no se enseña a robar, ni engañar, mentir, ni ser egoístas ni miserables.

Una sociedad que tiene como único fin la acumulación de riqueza económica trastorna a las personas pues las hace competir unas contra otras, hace desaparecer la cooperación y la reemplaza por la rivalidad y la exclusión, sin importar costos humanos ni escatimar medios. En la “sociedad del todo vale”, en la caverna, donde predominan las sombras, sus ídolos defienden el mercado como si fuera la única forma de concebir la economía y la realidad humana. Se hace necesario restituir en este país la educación a bien público, responsabilidad de todas las personas naturales y jurídicas y no sólo de los profesores y profesoras.

Aladino Araneda Valdés

Académico

Facultad de Educación

UCSC

 

Newsletter

  • Compartir:

opinión

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes