sábado 21 de septiembre, 2019

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Opinión

Seleccionar para lograr calidad

Alejandro Mege Valdebenito


 Por LESLIA JORQUERA

09-11-2015_20-59-44alejandromege

 

  • Si la organización y la tarea pedagógica de los liceos Bicentenario resulta positiva sin recurrir a la selección de los alumnos, la receta hay que generalizarla para que esté al alcance de todos.

 La Presidenta de la República envío al Parlamento el proyecto de Ley que crea el Sistema de Educación Pública, cumpliendo con la promesa de volver al Estado la tuición de la educación pública mediante un sistema administrativo descentralizado y una mayor participación ciudadana. El proyecto ha sido cuestionado desde diferentes sectores en relación con los niveles educativos y sectores sociales a quienes alcanza la gratuidad, uno de los elementos basales de la reforma. Entre las observaciones, destaca la de los estudiantes que se oponen al aumento de un 30 al 50% de selección que pueden hacer los liceos Bicentenario entre quienes postulen a ellos, decisión que se contradice con la propuesta del programa de gobierno de poner fin a la selección en el sistema educativo por discriminatorio y atentar contra la igualdad, materia que el propio proyecto compromete en su Art. 2º cuando establece como su objetivo  lograr “una educación pública gratuita y de calidad, laica y pluralista, que promueva la inclusión social y cultural, la equidad, la tolerancia, el respeto a la diversidad y a la libertad, garantizando el ejercicio del derecho a la educación”.

Si bien los liceos Bicentenario han cumplido un rol importante al mejorar los resultados académicos mediante la selección de unos cuantos jóvenes talentosos del sistema público –bien por ellos- no resuelven el problema de la inequidad educativa de la mayoría de la población escolar del mismo sistema. Aunque ello constituya un avance, nadie podría seriamente afirmar que la educación pública mejora por los mejores resultados obtenidos por establecimientos educacionales que atienden apenas al 2% de la población escolar y donde la variable selección de los mejores tiene un peso gravitante en los resultados de las mediciones estandarizadas.

Está demostrado por numerosos estudios e investigaciones que la inteligencia es el resultado de la educación que se recibe y no algo determinado por la herencia genética; que la educación mejora el capital cognitivo y puede modificar el CI. Más si la inteligencia no es patrimonio de una clase social determinada, está repartida en todos los niveles. Lo que  hace la diferencia es la educación que se reciba.

Si la organización y la tarea pedagógica de los liceos Bicentenario resulta positiva sin recurrir a la selección de los alumnos, la receta hay que generalizarla para que esté al alcance de todos y sea sólo la dedicación y el  desempeño escolar la medida que dé a cada uno lo suyo. Ese es el desafío. No la selección.

Alejandro Mege Valdebenito

 

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