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Opinión

India, el motor de crecimiento de las economías emergentes

Mario Valenzuela Silva, Vicedecano Facultad de Economía y Negocios Universidad San Sebastián


 Por La Tribuna

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Recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha corregido las proyecciones de crecimiento económico de la economía mundial para el año 2015, ubicando a la economía de India con un crecimiento esperado en torno al 7,5%, al igual que para el 2016, posicionando así a este país de Asia como el motor del crecimiento de las economías emergentes. Y de paso, desplazando a la economía de China que lideró e impulsó un mayor crecimiento económico por más de una década, país que  difícilmente podría superar el nivel del 7% en materia de crecimiento para este año.

Cabe recordar que en los años 70 India y China impulsaron un modelo económico basado en la apertura comercial y un rol más activo del sector privado. Mientras el primer país fue consolidando un modelo basado en el estímulo a las inversiones, nacionales y extranjeras,  y a un mayor nivel de competitividad y competencia en el funcionamiento de los mercados, el segundo se identificó principalmente con un modelo neo exportador, pero manteniendo cierto nivel de protección al funcionamiento interno de todo tipo de mercados.

Tres son las razones principales que explican el elevado nivel de crecimiento de la economía de India. En primer lugar, el país goza de una mayor estabilidad política, dada por una disminución importante en las tensiones históricas que mantuvo con su país vecino Pakistán. Asimismo, el actual gobierno, elegido en mayo del 2014, ha reimpulsado un programa de reformas y modernización del Estado, inyectando un mayor nivel de confianza y optimismo en el accionar de los agentes económicos.

En segundo lugar, entre las reformas económicas que se han ido implementando se encuentran la definición de la inflación meta del Banco Central en torno al 4%, una mayor flexibilidad del mercado laboral, una mayor focalización y eficiencia del gasto social y la entrega de subsidios a los sectores más vulnerables, particularmente los vinculados al área de la alimentación. En este mismo orden, las autoridades han iniciado un proceso de modernización del sector público y ha dotado de mayor apertura y competitividad de sectores estratégicos tales como la banca y la agricultura, eliminando para ello algunas prácticas proteccionistas.

Finalmente, lo anterior ha ido a la par con la caída en el precio internacional del crudo, y de muchos productos básicos tales como los alimentos, que se viene observando durante todo el año 2014. Lo anterior genera transferencias de riqueza desde países que son exportadores netos de crudo, como es el caso de Rusia, a países importadores netos de petróleo, como India. Eso genera menores presiones sobre su déficit en cuenta corriente, junto a una menor importación de oro, y menores presiones sobre su déficit fiscal, dando holgura y espacio a nuevas políticas públicas que promueven el empleo y un mayor nivel de productividad del trabajo.

Todo esto permite atraer más recursos y nueva inversión extranjera a India, mediante inversiones directas, fondos mutuos y por la vía de los “fondos negociables de mercado” (ETF). Por lo mismo, se aprecia también un mayor desarrollo del mercado de capitales, algo esencial en materia de crecimiento económico, y un buen nivel de desarrollo y comportamiento de la Bolsa de Valores.

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