suscríbete al boletín diario

Opinión

Oda a Mayo

Mayo es hoy el abril de antaño. Mes de lluvia, mar y amor. Mes de campo, fuego y olor. Mes de adentro, mes eterno, mes de vida, mes secreto. Mes de cambio, mes de fuerza, mes de viento, mes que abriga. Mes que abraza, mes que amiga.


 Por La Tribuna

Juan-Secano

Oda a Mayo

*** Mayo es hoy el abril de antaño. Mes de lluvia, mar y amor. Mes de campo, fuego y olor.

Mes de adentro, mes eterno, mes de vida, mes secreto. Mes de cambio, mes de fuerza, mes de viento, mes que abriga. Mes que abraza, mes que amiga.

Por Juan Secano

Abril promete seguir tensionando a la tierra, su atmósfera y su gente. Abril se consolida como un mes de espera. La espera tiene dos partes: la espera larga y la espera corta. La espera larga se hace corta y la espera corta se hace larga. La espera de una vida son nueve meses, pero los primeros ocho se hacen cortos, el último mes es el más largo. Una novia espera rápido llegar al altar, pero los últimos días previos pasan más lento que una última hora de un viaje largo. Los uruguayos (Viven) estuvieron setenta y dos días en la cordillera, pasaron duros, se fueron vidas, pasaron fuertes, pasaron fríos. Pero en palabras de ellos mismos la espera se transformó eterna cuando escucharon por la radio que cuatro  helicópteros ya habían salido a su rescate, luego de la exitosa expedición de Canessa y Nando. Palabras de Daniel Fernández, superviviente que esperaba en el fuselaje: “Yo escuchaba la radio todas las mañanas. Eso es una cosa impresionante, en el medio de la montaña, con esa radio chiquitita. Todos ahí empezaron a festejar y a escuchar radios chilenas que estaban dando la noticia de que los helicópteros estaban prontos para salir, y la confirmación de los nombres de Nando y Roberto. Ya ahí teníamos la certeza total, sabíamos lo que estaba pasando con los helicópteros, que no podían salir porque había mucha niebla y el tiempo estaba feo. Entonces esa espera fue brutal, fueron como cuatro horas sentados esperando, pero cuando sentimos el ruido –porque en esa inmensidad el ruido del helicóptero se siente desde lejísimo–, fue el fin de la espera.” Cuando algo se viene bueno, la espera se hace eterna. Uno lo presiente, es el final de una espera larga que ya pasó, pero comienza la espera corta, los últimos minutos, los descuentos. Esa es la espera más larga. Ahora presiento que en mayo se nos caerá el cielo encima de tanta agua. Marzo nos traicionó sin lluvias y abril parece seguir su ruta. Sin embargo, mayo dejará caer su carácter y pondrá orden en nuestras almas ya secas y cansadas en este caminar polvoriento de otoño tímido. Mayo, junto con septiembre, son los meses de personalidad fuerte, los meses que empujan el año, dan vida y nos hacen crecer para adentro.  En mayo debiera celebrarse el año nuevo. Vengan estas palabras humildes para esperar atentos la llegada de mayo, mes del campo y mes del mar:

 

ODA A MAYO

Mayo es hoy el abril de antaño.

Mes de lluvia, mar y amor.

Mes de campo, fuego y olor.

Mes de adentro, mes eterno, mes de vida, mes secreto.

Mes de cambio, mes de fuerza, mes de viento, mes que abriga. Mes que abraza, mes que amiga.

Mes que sopla lo viejo para sacar lo nuevo,

mes que vuelve el agua a tierra en sed.

Mes que besa, mes que hiela, mes de leña, mes que enseña.

Mes de barro y manos secas, mes de aliento con vapor.

Chimenea y brasa ardiente, mes de mayo, mes de amor.

Noche larga, beso eterno, temporal y lluvia fuerte. Gota en tierra es una espada, mes glorioso en que nació mi amada.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes